Nadie puede dudar que Zapatero dejara a Rubalcaba abonado el camino a la Moncloa. Quizás demasiado abonado. Tanto, que en ocasiones huele mal. Como lo de Rota. ¡Qué mejor lugar para un divorcio como dios manda! Me temo que a Rubalcaba le van a hacer lo de Borrel, pero “ex post”. Se propuso a contramano y allí se quedó, para evitar otra guerra del Chaco. Y claro, en conjunto hay quien le quiere mucho y mal. En sus adentros. Ya se lo dicen sus amigos. Si te hostias, a toda hostia, te vamos a dar una de hostias que va a ser la hostia. Tanto de los creyentes del único dios verdadero como de los que les acompañaban.

Insisten en el PSOE que el partido arranca en corto y se le da mejor bailar arrimado a las elecciones. No digo que bailar pegados no sea bailar. Pero Bailén solamente la vivimos una vez y eran franceses, no gallegos. Lástima que ya tenga oídas tantas eurovisiones. De hecho, esa canción la escuché ya en mayo, y era por mayo cuando el PP arrasó.

Ahora parece que los estudios cualitativos reflejan el miedo a las consecuencias de un gobierno del PP y a un exceso de concentración de poder. No se enteran de los límites de cada técnica. En los cualitativos hay una elaboración cognitiva y discursiva por parte de los participantes que nada tiene que ver con el mundo real. Es como si tomásemos las conversaciones de una pareja con un consejero matrimonial como la base para pensar que se calmaron los fuegos que arden dentro. Que cuando estén de nuevo a solas, se dirán… No se quieren enterar que esto es personal. Que los políticos son el tercer problema de los españoles. Que Rubalcaba se quema en cada paso pose que da. Se le dejó de apreciar cuando dejó de ser él.

Rubalcaba solamente tiene una oportunidad real y es la autenticidad. Lo escribíamos poco antes de los movimientos de indignados en “Por quién doblan las campañas”. Como en el arrimado vaya a la foto fija, la sonrisa ancha y la lluvia en el pelo, como que no. Y da malas vibraciones. Por ahora, está en el “eres tú” de Mocedades. Organizando fuegos de campamento, con los compañeros en círculo y él, en el centro, lo ilumina todo. Lo malo es que da ideas a los creyentes del dios único y verdadero, y puede terminar en “auto de fe”, con el candidato ardiendo en la hoguera de las vanidades.

Pasemos de la observación a la acción, mediante un símil taurino. Cuando la abstención te embiste furiosa toca parar, templar y torear. Es así, o el toro abstencionista te lleva por delante. Es más. Ni te ve. Lo más difícil. ¿Cómo parar un toro furioso? Desde luego, la respuesta no es dejar que se canse y lo piense mejor. Por aquello de que los toros corren mucho en las distancias cortas. Hace falta algo que le llame y le frene. Que olvide al torero. Voy a dar un ejemplo y es gratis. Llegado el momento se ocupan las vallas electorales con chistes de “El roto”. De esos que te dejan parado. Después templar y torear es más fácil. En otras palabras, hay que dejarse de asesores y marcharse a hablar un rato con José Tomás. Lo que me temo, es que el maestro le dirá que puestos a torear es fundamental saber dónde estás y una cuadrilla que esté al quite. No del toro. De los compañeros.

Y como ya sabemos que siempre hay un roto para un descosido, habrá quien diga “eso beneficia a IU”. Sí. Probablemente sea un beneficio colateral. Pero mejor en IU que en la abstención dando aire a nacionalistas y cantantes como UPyD. Con los tiempos que vienen… ¿O es que no, hermano lobo?