El problema ahora es que ese pronóstico tan generalizado puede fallar por un mero aspecto formal: ¿quién le va a nombrar? Su ex-compañero de Consejo de Ministros, el Sr. Rajoy, ha recordado que él, en reconocimiento de sus méritos, le votaría, pero que él no vota.

El Presidente del Gobierno preguntado «off the record», que es cuando se dicen las verdades, ha dicho que él no se opone pero, y lo decía con un claro gesto de indiferencia, él no tiene ninguna influencia en el primer partido de la oposición, en una clara referencia a la responsabilidad que le compete en el asunto al PP. La Vicepresidenta económica, la Sra. Salgado, ha ratificado esas palabras, como no podía ser de otra forma.

La presidenta del PP en Madrid acaba de reconocer los méritos indiscutibles del Sr. Rato para ocupar ese puesto, pero ha recordado que no depende de ella. Su Secretario General, el Sr. Granados, habló en su momento de una lista única de consenso (entre partidos) que encabezaría «muy probablemente» don Ignacio González, Vicepresidente de la Comunidad de Madrid, aunque su colega del PSOE, el Sr. Gómez le haya desmentido rechazando al Sr. González e incluyendo al Sr. Rato en ese rechazo aunque por distintos motivos. Incluso el Ayuntamiento de Madrid, donde el Sr. Rato parece tener importantes apoyos, tiene bloqueado el proceso electoral de Caja Madrid, con lo que impide, de hecho, la llegada del Sr. Rato a su presidencia. Tampoco el Banco de España parece que tenga mucho que decir sobre el particular, habida cuenta de la buena salud financiera de Caja Madrid.

Por último, Izquierda Unida nunca ha supuesto ningún impedimento, pero tampoco ningún estímulo, para que pase nada, o deje de pasar en Caja Madrid, siempre que se respete su cuota mejorada en la Entidad.

Entonces, hay que volver a preguntarse, ¿quién va a nombrar al Sr. Rato como Presidente de Caja Madrid? ¿Los impositores, es decir, usted y yo, la próxima vez que vayamos al cajero automático? ¿Los Consejeros de la entidad nombrados por los partidos políticos, sin contar con lo que opinen sus jefes políticos, esos que están peleándose en público con tanta virulencia? ¿El propio Rodrigo Rato puede llegar un día a Caja Madrid y pedirle, educadamente al Sr. Blesa que le ceda su despacho?

Todo parecería hacer pensar que don Rodrigo Rato tendría imposibilitada la toma de posesión de un cargo para el que parece haber nacido, pero siempre hay que contar con la fuerza del destino: como en la parábola del pato, si don Rodrigo viste como un presidente de Caja de Madrid, habla como tal y parece que lo será, el próximo presidente de la famosa entidad madrileña será don Rodrigo Rato Figueredo. Y lo demás habrá servido para comprobar, una vez más, el discutible liderazgo de los líderes indiscutibles.