Ya sabemos y disculpamos varias cosas: que la crisis económica es mundial y no española; que los recortes y la dureza en las medidas se está realizando en toda Europa; que todos los líderes europeos están sufriendo el desgaste político y social; y que Zapatero ha intentado rebelarse y resistirse hasta el último momento antes de tomar estas decisiones, porque, con sinceridad, su voluntad no era tomar nunca estas medidas.

También sabemos que el PP hace demagogia e irresponsabilidad. Resulta imposible encontrar un partido en la oposición en toda Europa que esté jugando con la crisis como hace el PP: crea alarma y parece importarle más la inestabilidad que una visión de Estado. El PP juega sucio. Lo demuestra y lo vemos cada día. La derecha económica no comparte esta irresponsabilidad: no se trata de salvar a Zapatero, sino de salvar al país, y la estabilidad económica. Ven con estupor y miedo cómo se puede tambalear la confianza, la bolsa, los créditos, las finanzas, porque Rajoy come caracoles huyendo del Gürtel valenciano y dice “no, nunca, jamás” a apoyar las medidas de Zapatero cuando son las que él mismo pondría en marcha.

Pero conocer la bajeza que la dirección del PP está demostrando, la falta de liderazgo de Rajoy, y la estrategia de “Dimisión, Zapatero”, fórmula copiada de la oposición que Aznar realizaba con Felipe, sólo sirve para escoger bien a los “amigos políticos”. ¿O es que Zapatero confiaba en algún momento en que Rajoy demostraría sentido común antes que oportunismo o responsabilidad antes que avaricia electoral?

Hace mucho tiempo que Zapatero está recibiendo avisos de los que le quieren para que corrija actuaciones y formas (no sólo, pero sobre todo). No se puede hacer presidencialismo; si no hay bandazos en su política, así lo transmite (¿gran fallo de comunicación, de coordinación, de estrategia?); debe saber rodearse bien para tomar decisiones y para transmitirlas. ¿Es ahora el momento de pararse a escuchar? Ha recibido un último aviso.

Creo sinceramente que es un acto de valentía no convocar ahora mismo las elecciones anticipadas en un ejercicio de huida hacia adelante o hacia atrás. Zapatero se mantiene al frente en un ejercicio de responsabilidad de asumir el desgaste de las decisiones que él mismo está tomando. Es dignidad y valentía. No es el momento de convocar elecciones cuando tampoco hay otra alternativa encima de la mesa: porque el PP no lo es, ni está, ni se le espera, aunque ellos estén babeando por ocupar el poder.

No es cuestión de poder, es de responsabilidad. Pero Zapatero tampoco puede ser un don Quijote en esta crisis. Espero que haya entendido los mensajes de hoy. Hay en juego muchas cosas que pueden perderse de un plumazo.

Zapatero fue el presidente que más avances, derechos y leyes sociales puso en marcha en su primera legislatura. Quizás sea responsable cargar sólo y en exclusiva sobre sus hombros el desgaste de sus acciones; lo que no es responsable es tomar en solitario las decisiones.