Y se habla de esa boda por las relaciones entre los invitados del novio, por lo general empresarios, con los invitados de la novia, generalmente políticos. Unas relaciones que se muestran en los medios de comunicación no solo exhibiendo las antiguas imágenes de la boda con unos y otras en chaqué y traje largo sino aireando sus conversaciones íntimas cuando, por teléfono, se dicen cosas como «Amiguito del alma» o «Te quiero un huevo», frases que se cruzaban «el Bigotes» con otro amigo.

Todo esto ha causado cierto revuelo en el sector empresarial donde se mueven los invitados del novio, el mundo de las relaciones públicas, la organización de eventos y el montaje de stands en ferias y similares. Diversas actividades económicas de este sector, encargadas por algunos invitados de la novia y desarrolladas por algunos invitados del novio, están siendo investigadas por el juez instructor más fotogénico de la judicatura española.

Otra parte de la información se refiere, directamente, al mundo de la moda. Ropa, pantalones, chaquetas, trajes, sastre, etc., son las palabras que mas han aparecido en la crónica política española de las últimas semanas, mimetizando los quioscos de prensa donde era difícil distinguir entre las portadas de una revista del corazón y las de un periódico de información general. Incluso la magna operación político-empresarial ha sido bautizada por el Cuerpo Nacional de Policía como «Operación Cinturón», aunque, hablando en clave, la denominaran en el idioma de Goethe.

Menos mal que ha llegado Carla Bruni a España y ya podemos hablar de política internacional.