El PP y el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tienen que entender que llegaron al gobierno con el voto de millones de españoles, pero que la aceptación y juramento de sus cargos conlleva la obligación de gobernar para el bien de todos los españoles y, no exclusivamente para los que son de su camarilla ideológica, económica y social.

Si el Gobierno no interioriza esto, los tiempos van a ser difíciles, porque además se están produciendo cambios en la sociedad española, como consecuencia de la crisis, que se pueden resumir en que la indiferencia de muchos ciudadanos se acaba.

Durante las últimas décadas, la participación y el interés sobre las cuestiones políticas de los ciudadanos han sido bajos en España. Pero, en los últimos años, se está produciendo un cambio de tendencia que está aumentando el interés en la población, como recientemente se observó en el movimiento cívico ciudadano 15-M, que ocupó las plazas de muchas ciudades de España. Y ahora, con las movilizaciones contra los recortes sociales y a favor de nuestros derechos.

No ser conscientes de estos cambios llevará al Gobierno del PP a cálculos equivocados, a persistir en el error y a causar mucho sufrimiento a los españoles, que se puede evitar simplemente acabando con la obsesión de la deuda, ampliando los plazos para reducirla y así conservar el Estado de Bienestar en España.

¿El Gobierno del PP se cree que las 29.838 personas con dependencia moderada reconocida, que por decisión de Rajoy, no recibirán la ayuda a la que tienen derecho con la Ley de Dependencia se van a quedar quietos esperando más recortes y humillaciones? Y más, cuando dejar fuera a estos 30.000 dependientes solo ahorra un 0,6% del coste total (40millones de euros), que el gobierno por ejemplo despilfarra en publicidad.

¿El Gobierno del PP cree que los estudiantes se van a quedar quietos mientras sufren cada día más recortes educativos, se despide a miles de profesores, se disminuyen las becas y aumentan las cargas policiales injustificadas por defender sus derechos? Y más, cuando al mismo tiempo en Valencia se gastan el dinero público por ejemplo en la Formula 1 o en el proyecto faraónico de la Ciudad de las Artes.

¿El Gobierno del PP se cree que los parados y los trabajadores se van a quedar quietos ante una reforma laboral que les recorta derechos laborales y nivel de vida en el presente y en futuro hasta en sus jubilaciones? Y más, cuando los sueldos de los directivos suben escandalosamente durante la crisis, mientras se bajan los salarios a los trabajadores o se les despide.

Creer que todo va a ser y seguir igual es una equivocación, porque los que hasta ahora participaban y se interesaban poco o nada por la política se están empezando a interesar e implicar. Esto significa que la mayoría de la población silenciosa lo está dejando de ser, y quiere respuestas a sus necesidades.

Este cambio incipiente es trascendental desde el punto de vista democrático, porque puede hacer cambiar las prioridades de un Gobierno. O cambiar al Gobierno, si éste actúa de espaldas a sus reivindicaciones cuando se produzcan procesos electorales.

Así que, Casandra a la mitología, porque España necesita un presidente del Gobierno para todos los españoles y especialmente para quienes más no necesitan.