¿Cómo hacerlo? Con más derechos y recordando, en nuestro caso, que todos los españoles tienen el derecho y el deber de defender España. Que nadie se asuste, no hablo de llamar a los Tercios de Flandes. Es verdad que en otros tiempos esta defensa estaba relacionada con las armas, hoy está más relacionada con generar, desde lo público y lo privado, el mayor desarrollo social y económico para todos los españoles.

Sí amigos, ser patriota es ponerse frente al televisor para animar a “la roja” en el Mundial de Sudáfrica. Pero es algo más, es comprometerse con el progreso social y económico de España para asegurar a todos una digna calidad de vida.

La revista Forbes, corroboraba recientemente lo que muchos sospechamos, que en esta crisis nuevamente se han privatizado los beneficios y socializado las perdidas, a través de los rescates millonarios de bancos con el dinero público de todos. En el último año las fortunas de los más ricos del planeta se han incrementado un 50% llegando a acumular 3,6 billones de dólares, casi 1,2 billones más que el pasado año.

Y en España, como en el resto del mundo, los ricos españoles son más ricos, y ya son trece los que aparecen con fortunas superiores a mil millones de dólares, cuando al mismo tiempo hay más de cuatro millones y medio de personas sufriendo porque no encuentran un trabajo.

Estos trece españoles han ganado este año 12.900 millones de dólares, fundamentalmente por sus inversiones en bolsa. Enhorabuena, pero en un momento donde se están realizando políticas de ajuste para salir de la crisis cuanto antes y para ayudar a los que están sufriendo más severamente, hay que pedirles que se comprometan con la sociedad y los ciudadanos que han hecho posible su éxito. Implíquense más en generar tejido productivo para poder crear más empleo, y abandonen, porque no lo necesitan y por equidad social, ingenierías financieras para pagar menos impuestos.

Los españoles les necesitamos, como necesitamos gobernantes con capacidad de liderazgo y sacrificio como se ha podido ver estos días con el Presidente del Gobierno. Pero también es imprescindible contar con una oposición con altura de miras y con la lealtad institucional de todos los gobiernos autonómicos y municipales para:

• Realizar las reformas fiscales necesarias, a nivel europeo, nacional, autonómico y local, para que todos, también los ricos y los que no tienen nómina, contribuyamos al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con nuestra capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso tendrá alcance confiscatorio.

• Promover las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica.

• Realizar una política orientada al pleno empleo.

Los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad son vertiginosos, pero la velocidad no puede hacernos olvidar que el contrato social que nos hemos dado supone que existe una dimensión social que garantiza un mínimo de bienestar a todos los ciudadanos. Después habrá personas más ricas, más emprendedoras, pero estará desterrada de nuestra sociedad la dualidad social y la exclusión que puede hacer estallar todo por los aires y acabar con la realización efectiva de la democracia.

Es decisivo que los gobiernos se comprometan con la protección social y el poder adquisitivo de sus ciudadanos. Pero el cambio de modelo de desarrollo solo será posible mediante un pacto global. Y aquí hay que recordar que es crucial un pacto educativo para enseñar y formar ciudadanos comprometidos con la libertad, la igualdad y la justicia.