Son extrañas las asociaciones que se producen en nuestras mentes, pero si las analizamos se soportan en informaciones, datos objetivos y muy reales que nuestro yo consciente apenas recuerda. Eso, es lo que le ha pasado a Martin Scorsese cuando tras leer el guión de esta película afirmó que le recordaba a “El gabinete del Dr. Caligari”, obra maestra del expresionismo alemán dirigida por Robert Wiene en 1920. El guión se basa en una novela del escritor norteamericano Dennis Lehane, también novelista de Mistic River, que Clint Eastwood llevó al cine en 2003 con un resultado magnífico. Es una narración que mezcla todo lo necesario para un buen thriller con elementos góticos y de terror. Y que a mí me evoca a los relatos más macabros del gran Edgar Allan Poe.

En el verano de 1954, dos agentes federales Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) son destinados a una remota isla de la bahía de Boston para investigar la desaparición de una peligrosa asesina (Emily Mortimer) recluida en el hospital psiquiátrico Ashecliffe, un centro penitenciario para criminales perturbados dirigido por el siniestro doctor John Cawley (Ben Kingsley). Con un huracán

amenazando el entorno, descubrirán que el centro guarda muchos secretos, y que la isla en sí misma es más peligrosa que los pacientes, asesinos psicópatas. La historia nos hace sentir los miedos externos, provenientes del mundo y de los individuos que los pueblan y los internos, nuestros miedos más profundos, que nos persiguen allá donde vayamos. Este film logra equilibradamente que convivan los fantasmas interiores y exteriores en un entorno de misterio donde el protagonista vive aislado, sólo con su pasado y en lucha con su conciencia, en continua tensión. Y sólo encuentra explicación pensando en la existencia de una conspiración política de altos vuelos.

Las interpretaciones, soportadas en una excelente ambientación de los años 50 y de centro psiquiátrico, logran hipnotizarnos mágicamente. Los personajes contribuyen a través de miradas inquietantes y ambiguas a crear una fascinante atmósfera que va apoderándose del espectador, creando un universo desasosegante. Para esta tremenda historia de personajes bien dibujados en su indefinición, Scorsese ha recurrido a Leonardo DiCaprio, que vuelve a demostrar que es un gran actor y que sabe imprimir hondura dramática y psicológica a su oscuro papel. Bien secundado por actores de lujo, Mark Ruffalo, Ben Kingsley o Max von Sydow, aportan la ambigüedad de la mirada, mientras que Emily Mortimer, Patricia Clarkson o la joven Michelle Williams dan réplica a los “fantasmas” de su vida.

Martin Scorsese, es uno de los mejores cineastas estadounidenses de las últimas décadas. Nadie que le guste el cine puede olvidar, “Taxi Driver”, “Toro salvaje”, “Uno de los nuestros”, “El cabo del miedo”, “Casino”, “Gangs of de New York” e “Infiltrados”. Y en esta ocasión, “Shutter Island”, lo vuelve a confirmar, es uno de los grandes.