“Si la cosa funciona” no sólo supone la vuelta de Woody Allen a su querida Nueva York después de rodar en Gran Bretaña y España, sino su regreso al buen cine. ¡Por fin! El genio norteamericano se reencuentra con su peculiar forma de entender la vida. Y para ello, utiliza el cine con el género que domina a la perfección, la comedia romántica. En esta ocasión con un acertado elenco de intérpretes encabezado por el cómico Larry David, al que acompañan Ed Begley Jr., Patricia Clarkson o la jovencísima Evan Rachel Wood.

En esta cinta, Allen nos cuenta la historia de Boris Yellnikoff, un extraño misántropo de Manhattan que conoce a una ingenua e impresionable chica del sur, una joven que se va de su casa para vivir en Nueva York. Ambos se verán inmersos en sorprendentes y confusas situaciones, descubriendo que encontrar el amor depende en gran parte de la casualidad. Como casi todo en esta vida.

Una comedia sobre el maravilloso azar de la suerte, un elemento que el propio Woody Allen ha señalado como fundamental en la vida de las personas: “Estoy convencido de que si haces tus ejercicios y tienes una buena alimentación, contribuyes a tu longevidad o a tu salud. Pero es una pequeña contribución. Al final, dependes en gran parte de la suerte. Uno siempre puede contribuir con el trabajo y la disciplina, pero como dije en Match Point: es mejor tener suerte que ser bueno”.

En esta película tenemos lo más reconocible de este director que como su ciudad, forma ya parte de nosotros. Nos ofrece un divertimento corrosivo y mordaz, con sus obsesiones de siempre, su visión cínica y descreída de la condición humana. Con una narrativa ágil de diálogos pone a su protagonista, Boris (Larry David) una mirada escéptica y pseudo intelectual en un mundo decrépito de miserables y reprimidos sexuales. Aunque se regodea en una visión pesimista y desesperanzada de la vida, no deja ni un solo instante de apostar por la felicidad, aunque irremediablemente sea efímera. Un poco de felicidad es mucho y conseguir esos instantes sin renunciar a nada es su verdadero propósito para vivir.

Entretenida e ingeniosa a ratos, en definitiva el cine del gran Woody Allen