¿Cuál es la magnitud del problema de la insostenibilidad del sistema?

El déficit del sistema de la seguridad social, previsto para el 2035, es del 1% del PIB. Se nos dice que el sistema de pensiones es insostenible y se nos presentan imágenes cataclísmicas del envejecimiento de la población que han conseguido que el ciudadano se asuste y haya aceptado ya el que sus pensiones se reduzcan enormemente y su edad de jubilación se aumente, aunque esto represente una masiva reducción de su bienestar. La realidad es que el déficit previsible del sistema de pensiones no es enorme, es pequeño y perfectamente manejable. Según la Comisión Europea en su estudio más reciente sobre el envejecimiento, publicado este año, el gasto en pensiones en España para el 2035 será del 11.8% del PIB. En ese año el déficit previsto (recaudaciones menos prestaciones) será del 1% del PIB. Para darnos idea, un 1% del PIB son hoy unos €10.000 millones. La recaudación de las Administraciones Públicas españolas es superior al 30% del PIB.

¿Posibles soluciones?

Las soluciones factibles son varias y el adoptar unas u otra es un tema de ideología más que de económica.

La solución más fácil: subida de ingresos del sistema manteniendo prestaciones.

La solución más fácil y la más justa es acabar con el nexo entre pensiones y su financiación exclusiva por la vía de las cotizaciones sociales y subir un poquito los impuestos. De esta manera no se estropean las prestaciones del sistema de retiro que no son demasiado altas. Esto podría hacerse fácilmente y hay amplísimo margen para ello. La presión fiscal, que incluye impuestos y cotizaciones sociales, fue en España en el 2009 poco más del 30% del PIB. En Francia fue superior al 40% y en los países nórdicos pasó del 45%. Es decir en España hay amplio margen de aumento de la presión fiscal para acercarnos a países que prosperan y crecen. En Francia hoy el gasto en pensiones es el 13% del PIB, más que el que se prevé en España para el 2035 sin reformas del sistema.

La solución del gobierno socialista aplaudida por el PP: retrasar dos años la edad de jubilación y reducir la pensión media entre un 10 y un 15%.

Una reducción del 10% de la pensión media representa una reducción de prestaciones del 1% del PIB, aproximadamente. Es decir, el déficit previsto en el sistema para el año 2035. El retraso en 2 años de la edad de jubilación representa un aumento de ingresos del sistema de más del 1% del PIB y una reducción adicional de prestaciones de otro 1% del PIB. La reforma significa que el doble de pensionistas en el conjunto de la población, en el 2035, cobrará en pensiones un porcentaje del PIB muy similar al de hoy, un 9% del PIB.

Efectos perversos del sistema propuesto por el Gobierno sobre la distribución de la renta.

El retrasar la edad de jubilación 2 años supone que en 2035 el PIB será un 10% más alto que si la edad de retiro no se hubiese modificado. Esto es debido a que habrá un 10% más de trabajadores. De ese incremento, la mitad va a pagar salarios y pensiones. La otra mitad se la reparten el resto de actores económicos que no son trabajadores y pensionistas, es decir los dueños de los medios de producción y el capital y las Administraciones Públicas. El retraso de la edad de jubilación no implica mayor salario para el trabajador o mayor pensión para el pensionista, implica, sin embargo, un enorme incremento de la renta que va hacia las clases más ricas.

Por qué se prefiere una “solución” que carga todo el ajuste exclusivamente sobre los ciudadanos de rentas más bajas.

Una razón ideológica. El neo liberalismo. La razón próxima de esta elección de reforma del sistema de pensiones, tan enormemente regresiva es ideológica. Desde el comienzo de los 80, comenzando Reagan y Margaret Tatcher, se pusieron de moda políticas neoliberales o mercado fundamentalistas. Esas ideologías predicaban que el reducir el tamaño del estado, la regulación de la economía y el dejar al mercado actuar lo más libremente posible producirían un enorme crecimiento de la productividad y del avance de las economías. Y esto, como la marea que hace que todos los barcos suban, llevaría a que todo el mundo viviera mejor. En consecuencia se aplicaron políticas de reducción de impuestos, ventas de empresas públicas, reducción de los sistemas de bienestar, etc. La reforma del sistema de pensiones propuesta por el Gobierno se encuadra en este tipo de políticas. El PSOE al igual que el PP abraza políticas económicas netamente neoliberales.

La Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional abrazan también este tipo de ideas y de políticas. Tenemos que oír a estos organismos y a nuestros políticos cómo se hace ineludible la reforma del sistema de pensiones y cómo la única solución es empeorar enormemente el sistema. Ya hemos visto que esta no es la única solución ni la mejor. Los hechos no confirman las predicciones rosadas sobre el comportamiento de las economías cuando se aplican estas políticas neoliberales. En Estados Unidos, donde estas políticas se han aplicado más profundamente y donde hay una enorme flexibilidad y dinamismo en el mercado, los resultados son descorazonadores. El crecimiento de la productividad por hora no ha sido mucho más alto que en Europa o Japón y el efecto sobre la distribución de la renta y el bienestar de la mayoría de la población ha sido devastador. Si nos preguntamos si en Estados Unidos, que tiene una renta por familia ligeramente más alta que las principales economías Europeas, la población en su mayoría vive mejor que hace 30 años cuando estas políticas empezaron a ponerse en práctica, la conclusión que sacan la mayoría de los economistas es negativa.

El americano medio trabaja 300 horas más al año que el europeo, la renta real de las familias está prácticamente estancada desde hace muchos años, hay 50 millones sin seguro médico, hay más de 40 millones que utilizan los servicios de suplemento a la alimentación llamado “food stamps”, el nivel de endeudamiento de las familias es realmente “insostenible”, la incertidumbre económica es mucho mayor que en Europa, el acceso a la educación es cada vez más caro y la movilidad hacia arriba en la escala económica es mucho más baja que en Europa.

La Comisión Europea, con el acuerdo de los gobiernos europeos, nos está empujando hacia esto. La razón real de estas políticas es que los más poderosos y las elites europeas y del FMI, controlan cada vez más el discurso, los políticos y las políticas y empujan por todos los medios este tipo de políticas económicas. Se equivocan y tendremos ocasión de verlo a medio plazo.