El recuerdo, sin duda, es selectivo y el mío también. Son muchos los momentos que me hicieron feliz frente a la televisión, haciéndome sentir las aventuras y las meteduras de pata del agente 86.

El Superagente 86, fue una fantástica serie creada por Mel Brooks y Buck Henry en la década de los sesenta, y representaba en tono de comedia, apelando a un humor simple y directo, los años de la Guerra Fría.

Con evidentes referencias satíricas al mundo del espionaje y de los agentes secretos del estilo de James Bond, la serie protagonizada por el genial Don Adams, en el papel del agente 86, Maxwell Smart, secundado por Bárbara Feldon como la agente «99» y Edward Platt como «El Jefe», dejó de emitirse en septiembre de 1970 y se constituyó como uno de los clásicos mas queridos en la historia de la televisión.

Esta no ha sido la primera ocasión en la que se ha llevado a la gran pantalla, en 1980, con la película «La bomba que desnuda» se cosechó un fracaso rotundo.

La historia, en sí, no tiene nada de novedoso, ya que se apega al viejo y conocido argumento clásico referido a la lucha de la agencia gubernamental ultrasecreta CONTROL para evitar que la organización criminal conocida como KAOS cumpla con su objetivo de dominar al mundo, y no aporta nada mas que la excusa necesaria para el desenvolvimiento de los personajes.

Las escenas de acción están bien realizadas, y se aprovecha, como corresponde a una producción norteamericana, de las nuevas tecnologías para brindarle todo un nuevo entorno a la historia, pero sin descuidar la obligada referencia a los artefactos clásicos que uno espera ver como el cono del silencio y el zapatófono.

En cuanto a las actuaciones, Steve Carrell en su personificación de Maxwell Smart está más que bien. Eso sí, jamás se podrá reemplazar lo conseguido por Don Adams en cuanto al personaje. No me atrevo a afirmar que mi valoración no corresponda más a la nostalgia de mi memoria que al análisis riguroso que debiera emplear.