La organización advierte de que persisten “altos niveles de desempleo y un creciente desaliento en los países desarrollados”, mientras que en las economías emergentes y en desarrollo se registran «niveles altos de empleo vulnerable y pobreza laboral», lo que contrasta fuertemente con la recuperación de varios indicadores macroeconómicos clave como el PIB mundial, el consumo, el comercio mundial y los mercados bursátiles, que lograron recuperarse en 2010, superando los niveles anteriores a la crisis. De este modo, el desempleo mundial se ubicó en 205 millones de personas en 2010, con una tasa de paro mundial del 6,2% y casi lo mismo que en 2009, y 27,6 millones por encima que en 2007, en vísperas de la crisis.

Por otro lado, el Informe señala que el 55% del aumento en el desempleo mundial entre 2007 y 2010 se registró entre las economías desarrolladas, aunque estos países sólo representan el 15% de la fuerza de trabajo a nivel mundial. Por contra, en diversas economías del mundo en desarrollo, como Brasil, Kazajstán, Sri Lanka, Tailandia y Uruguay, las tasas de desempleo disminuyeron por debajo de los niveles anteriores a la crisis. A nivel mundial, se estima que 1.530 millones de personas son considerados como trabajadores vulnerables en 2009, lo cual equivale a una tasa de empleo vulnerable de 50,1%. La incidencia del empleo vulnerable casi no ha cambiado desde 2008, lo cual contrasta con el continuo y reseñable declive registrado en los años anteriores a la crisis.

Asimismo, la OIT destaca que a nivel mundial un total de 78 millones de jóvenes estaban desempleados en 2010, muy por encima de los 73,5 millones de 2007, aunque por debajo de los 79,6 millones registrados en 2009. De este modo, la tasa de desempleo entre los jóvenes entre 15 y 24 años se situó en el 12,6% en 2010.

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