El documento señala que las mejoras registradas en la situación en el empleo de las mujeres en los mercados laborales del mundo no han sido suficientes como para disminuir en forma sustancial la brecha de género.

La proporción de mujeres con empleo vulnerable, es decir, en las categorías de trabajadora familiar auxiliar no remunerada o por cuenta propia, y no en la de trabajadora remunerada y asalariada, ha descendido del 56,1% a 51,7% desde 1997. Sin embargo, la vulnerabilidad sigue afectando más a las mujeres que a los hombres, en especial en las regiones más pobres.

En el mundo hay menos de 70 mujeres económicamente activas por cada 100 hombres. Con frecuencia, la decisión de no integrarse a la fuerza laboral no es una opción, sino una imposición cultural. La relación empleo-población de las mujeres de todo el mundo fue de 49,1% en 2007, frente a 74,3% de los hombres.

El Informe señala además que durante la última década el sector de servicios superó al de agricultura como principal proveedor de empleo para las mujeres. En 2007, 36,1% de las mujeres trabajaban en la agricultura y 46,3% en servicios. En comparación, la proporción de los hombres fue de 34% en agricultura y 40,4 % en servicios.

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