“This is England” (“Esto es Inglaterra”) es la nueva película del director y guionista británico Shane Meadows, prácticamente desconocido para el gran público español, pero gran éxito en su país. El filme puede inscribirse en el denominado cine social -cuyo máximo representante es el también inglés Ken Loach- y está basado en experiencias personales del propio Meadows.

La historia transcurre en un pueblo costero de Inglaterra en el verano de 1983, en plena Guerra de Las Malvinas. La peripecia de los personajes está íntimamente ligada a este contexto histórico. Meadows nos describe un país castigado por el paro y por una de las contiendas bélicas más absurdas de la historia. Un excelente caldo de cultivo para el brote de conductas xenófobas. Como el propio director explica, “cuando tienes doce años y ves que nadie en tu pueblo puede conseguir trabajo y alguien te dice que la culpa es de esa gente asiática que ocupa las tiendas es fácil creerlo. Yo me lo creí durante unas tres semanas, más o menos, pero hay mucha gente que sigue creyendo lo mismo cuando llega adulto, y eso da miedo”.

Efectivamente, da miedo comprobar hasta qué punto es explosiva la mezcla entre una situación social deteriorada, unas circunstancias personales de desamparo y el fomento de los más bajos instintos humanos, como el rechazo al diferente. El protagonista de la película, un niño solitario de 12 años que acaba de perder a su padre en la guerra de Las Malvinas, encuentra en un grupo de skinheads mayores que él la aceptación y los modelos masculinos que tanto necesita. Con ellos conoce la diversión, el primer amor y, sobre todo, la sensación de pertenencia tan importante a esa edad. Todo se vuelve más peligroso con la aparición de un nuevo personaje, un skin más radical y violento, que acaba de salir de la cárcel. La acción transcurre en un verano, unas vacaciones escolares que para el protagonista representan un proceso en el que se despide definitivamente de la inocencia de la infancia.

Thomas Turgoose interpreta al joven protagonista y su elección es uno de los grandes aciertos de esta película. También destaca la magnífica recreación de la Inglaterra de la era tatcheriana, reforzada por la inclusión de impactantes imágenes documentales de la Guerra de las Malvinas. Y, por encima de todo, el excelente retrato psicológico del personaje central, de cuya vulnerabilidad y posibilidades de ser manipulado no está vacunada, lamentablemente, la sociedad actual.