Llega a las pantallas la adaptación del comic de Thor, dirigida por Kenneth Branagh. “¿Branagh haciendo una de superhéroes?” se preguntó incrédulo más de uno y de dos cuando se supo hace ‘Mucho ruido y pocas nueces’ ya tiempo que sería el director del film el gran entusiasta de Shakespeare responsable de (‘Much Ado About Nothing’, 1993), ‘En lo más crudo del crudo invierno’ (‘In the Bleak Midwinter’, 1995), ‘Hamlet’ (1996) o ‘Trabajos de amor perdidos’ (‘Lover´s Labour´s Lost’, 2000), . Parecía una mezcla interesante a priori, y ahora tras ver la cinta ya hemos desvelado el resultado del “experimento”: ni Thor es una obra personal de un personalísimo director ni tampoco un vacío esperpento de efectos especiales. Se mantiene con buen ritmo a medio camino de ambos extremos, es una buena película de aventuras, con momentos sobresalientes y otros más discutibles (algunos puntos de humor algo simples que no gustarán a una parte del respetable), en definitiva un buen producto con un buen acabado.

La historia nos traslada a Asgard, un “planeta” o plano astral donde reina Odín (Anthony Hopkins) junto a sus hijos, Thor (Chris Hemsworth) y Loki (Tom Hiddleston). Tomando la tradición mitológica los dioses se convierten en una suerte de avanzada civilización, donde (como acertadamente se dice en la película) “ciencia y magia son una misma cosa”. El conflicto de la sucesión al trono desencadenará una serie de sucesos, que al final acaban enviando a un desvalido Thor a la Tierra, sin sus poderes como Dios del Trueno. Así la película oscila entre ambos mundos, el “galáctico-mitológico” y el terrenal, alternándose. Es un equilibrismo difícil y creo que Branagh ha salido bien parado de ello. Muchos (yo incluido) querrían que la película sólo existiera en ese plano de Asgard, con mucho lo mejor de la cinta, pero no podemos olvidar algo capital: la gracia del personaje de Thor es que convive con los humanos, y finalmente se hará miembro de los Vengadores (la futura película del 2012 que juntará al Capitán América, Thor, Iron Man y Hulk). Así que es de obligado cumplimiento el trámite de que el héroe aterrice en la Tierra.

Como digo, la parte espacial es la más interesante. Primero por el diseño de producción, con un equilibrio muy interesante entre estética medieval vikinga, los elfos de “El Señor de los Anillos”, algo de “Star Wars” y hasta retazos de “Stargate” con ese teletransportador a otros mundos. Y en segundo lugar, y mucho más importante, porque vemos al director moverse como pez en el agua con el drama entre hermanos rivales y padres que no saben cuidar de su prole. Con algunos ecos de Shakespeare esta parte de la película es la más atractiva (sin ser una obra magna, por supuesto).

En el reparto de actores vemos a un Anthony Hopkins que resuelve bien pero sin brillantez, una Natalie Portman que tampoco sabe hacer mucho más con su papel (por otro lado de lo más flojo), un Idris Elba como un rotundo y pétreo Heimdall, y sobre todo a Chris Hemsworth como Thor y Tom Hiddleston como Loki copando todo el protagonismo. Hiddleston hace una muy buena composición de Loki, al no hacerle el villano histriónico per se que se habría podido esperar, y Hemsworth se confirma como una muy acertada opción para Thor, puesto que si bien no le faltan valores físicos (hay planos que lo dejan bien claro) sobre todo tenemos a un actor que sabe darle a su personaje encanto sin resultar molesto, un héroe con su drama al que te lo crees y con el que empatizas. En ciertos momentos hasta notamos resonancias del Superman de Christopher Reeve: sí, nos creemos a Thor, y eso ya es media película ganada para Branagh.

Al final, como siempre, dependerá del espectador si conceder la botella medio llena o medio vacía, pero animo a espectadores que a priori no estén interesados en el cómic a que vayan a ver una muy digna y entretenida película de aventuras.

Lo mejor: La imagen de ese Thor luchando impotente bajo la lluvia por levantar su martillo de la roca.

Lo peor: El defecto de todas las películas de Marvel: no ser valientes y apostar por ir un poco más allá en sus historias, que no se queden en simples entretenimientos sino intentar películas que perduren en la memoria y el tiempo.