1) Éxito de algunos candidatos bajo sospecha:

Algunos candidatos que estaban bajo sospechas de corrupción, incluso investigados por la fiscalía, han vuelto a ganar en sus feudos. El desastre de Marbella no ha servido de ejemplo (¡hay algunas localidades que se merecen lo que tienen!). Estos casos niegan en cierto modo la frase hecha de que la mejor administración es la más cercana. Para algunos asuntos, sobre todo para el urbanismo, la administración menos cercana es menos accesible y sensible al soborno y al amiguismo.

2) Éxito de candidatos populistas:

Rita Barberá y Esperanza Aguirre son dos ejemplos notorios de que lo populachero y la desenvoltura sin complejos, aunque por debajo haya poco contenido, paga bien a quien lo practica en algunas circunstancias.

Los políticos serios y responsables, que a veces se enclaustran en sus despachos, deben aprender una parte de esta lección y salir a la calle y que se les vea. Seriedad sí, pero estar en el candelero también.

3) Mayorías absolutas versus coaliciones:

Hay un sector de comentaristas que desde hace tiempo viene detestando las mayorías absolutas y ese pensamiento ha calado en cierto electorado. Pero, cuando no las hay y los políticos tienen que proceder a hacer coaliciones para que se pueda gobernar, entonces se rasgan las vestiduras.

En los sistemas proporcionales es muy frecuente que se den estas situaciones y los partidos están obligados, a veces haciendo de tripas corazón, a sentarse en compañías poco deseadas, frente a otras todavía menos aceptables para sus intereses a medio plazo. Hay que ser coherentes con el sistema electoral a la hora de juzgar a los políticos y a las coaliciones.