Lo que sí parece evidente es que el papel de los medios de comunicación es uno de los elementos determinantes a la hora de poder establecer una valoración de la democracia. Y junto a ello, también es una realidad que la concentración de los medios de comunicación en grandes grupos económicos en manos de pocas personas y donde prima el beneficio privado, es decir, la comercialización sobre el servicio público, están provocando un perjuicio a la democracia que la debilita.

Más que el cuarto poder, los grandes grupos mediáticos se han convertido en el principal poder. Hasta el punto, de que hoy los representantes elegidos democráticamente por los ciudadanos están cada vez más subordinados a los grandes conglomerados de medios de comunicación y tienen que adaptarse a ellos. Como señala, Max Otte, “Los políticos tienen que aceptar las condiciones de los medios si quieren aparecer en ellos…”

Pero la subordinación a los medios también afecta a los ciudadanos, que ven como se ha ido pasando de un nivel de pluralismo amplio en los medios de comunicación que se correspondía bastante con el nivel de pluralismo de la sociedad, a una situación donde los grandes conglomerados de medios de comunicación priman de antemano sus intereses y su poder. Si a lo anterior, le añadimos la persecución que el Gobierno del PP hace sobre publicaciones de pensamiento que no son de su agrado ideológico, se están generando desequilibrios democráticos muy graves, porque una parte importante de la realidad social es borrada, silenciada de los canales de información o es sesgada y manipulada de manera constante.

La pregunta puede ser: ¿Esto es para tanto? Para resolverla se pueden analizar algunos datos de la Encuesta postelectoral de las Elecciones al Parlamento Europeo publicada recientemente por el CIS.En ella, se constatan realidades que los ciudadanos perciben en la calle, pero que también se verifican con un estudio sociológico.

Cuando se pregunta a los encuestados a través de qué medios reciben la información política y electoral, se puede comprobar cómo el medio influye en el resultado (¿O será al revés?). Así, los ciudadanos reciben la información política y electoral a través:

· De la televisión, un 42,1 por ciento todos o casi todos los días, y nunca o casi nunca de la televisión un 27,4 por ciento. En cuanto a la preferencia por canal: TVE1, un 27,9 por ciento; Antena 3, un 18 porciento; La Sexta, un 17,2 por ciento; Telecinco un 12,3 por ciento; y Cuatro un 4,4 por ciento.

· De los periódicos de información general, todos los días o casi todos los días un 17,6 por ciento, y un 59,9 por ciento nunca o casi nunca a través de ellos. Las preferencias marcadas por la población son: EL PAIS con un 20,6 por ciento, que salta al 38,5 por ciento entre votantes del PSOE; El Mundo, con un 10,2 por ciento; ABC, un 2,8 por ciento; La Razón, un 2 por ciento; y Publico, un 1,5 por ciento.

· De la radio, un 13,3 por ciento todos o casi todos los días, y nunca o casi nunca a través de la radio un 72 por ciento. En cuanto a las emisoras más utilizadas: Cadena Ser, con un 33,3 por ciento; Onda Cero, un 16,8 por ciento; RNE R1 un 12,4 por ciento; y COPE, con un 9,7 por ciento.

· Y por último, han recibido o accedido a información sobre la campaña o sobre política a través de internet sin haberla buscado expresamente un 21,8 por ciento y afirman que no un 78,1 por ciento de los ciudadanos.

Los datos vienen a seguir demostrando la preeminencia de la televisión sobre otros medios, a pesar de que en algunos segmentos de edad internet va incrementando su fuerza. Y también demuestran que la propiedad del medio es determinante dentro del proceso comunicativo. Nos encontramos con dos o tres discursos, donde se entremezcla y confunde la información con la opinión y la propaganda con el fin de influir en sus consumidores. Aparece así lo que se puede denominarse cadenas refugio, donde te informas en virtud de la ideología no de la propia noticia.

Los que votan al PP prefieren para informarse mayoritariamente TVE1, un 49,4 por ciento y Antena 3, un 23,9 por ciento. Los votantes del PSOE, TVE1, un 28,9 por ciento y La Sexta, un 20 por ciento. Los votantes de Izquierda Plural, La Sexta, un 38,9por ciento y después Telecinco, con un 15 por ciento. Los votantes de Podemos, La Sexta, un 39,2 por ciento y TVE1, un 17 por ciento. Y los votantes de UPyD, TVE1, un 36,4 por ciento y después Antena 3, un 27,3 por ciento.

La evolución del sistema de medios de comunicación está generando un desequilibrio de poder en las democracias del siglo XXI, al primar el criterio empresarial de cuenta de resultados y poder. Para corregirlo y fortalecer la democracia hay que entender la información principalmente como un servicio público, y no como una simple mercancía. Hay que respetar la pluralidad de la información, la diversidad de los contenidos y una información objetiva y de acceso rápido a los ciudadanos, porque ni el desarrollo tecnológico, ni el incremento de medios y servicios lo garantiza de manera automática.

En ese camino, hay que mantener y desarrollar un fuerte sector público en los medios de comunicación social, asumiendo que se trata de un pilar fundamental para preservar y promover el pluralismo de los medios de comunicación, el diálogo democrático, y el acceso de todos los ciudadanos a unos contenidos de calidad. Medios públicos y no gubernamentales que ayudarán a la democracia y por tanto a la igualdad.

¡A por ello!