Evidentemente, tales teorías e interpretaciones son difíciles de verificar rigurosamente, entre otras razones porque ninguna elección es exactamente igual a la anterior. Pero, aun así no deja de resultar paradójico constatar que hace unos meses las Encuestas bien hechas daban un escaso margen de ventaja al PSOE. Posteriormente, este margen se estrechó aun más hasta el arranque de la campaña propiamente dicha, durante la que parecía que el PSOE cobraba ventaja sobre el PP, según la mayoría de las Encuestas publicadas, a veces con notable intencionalidad política.

Sin embargo, los datos de las últimas Encuestas difundidas en lugares tan pintorescos como Andorra –sede del nuevo “exilio demoscópico”–, debido a las prohibiciones de la actual legislación electoral española, arrojan de nuevo resultados similares a los de la Encuesta que publicamos en el número de Temas del mes de Diciembre de 2007. Incluso en alguna de estas últimas Encuestas se pronostica sólo una ligera ventaja del PSOE en número de votos, pero con un empate virtual de escaños.

¿Significan estos últimos datos –con su peculiar evolución– que tienen razón los expertos que sostienen que no valen prácticamente de nada las Encuestas que se hacen durante la campaña electoral? ¿Por qué está prohibido en España la publicación de Encuestas durante la última semana de la campaña? ¿Tiene sentido mantener esta medida cuando las Encuestas circulan libremente en Internet? ¿Por qué se intenta influir en el electorado con Encuestas, a veces claramente manipuladas? ¿Se logra influir realmente en los ciudadanos con tales Encuestas? ¿Qué efectos puede tener en los electores socialistas menos motivados la última imagen difundida la semana pasada de una victoria del PSOE por más de 5 puntos? ¿Habrá un exceso de confianza? ¿Se exageran los datos de las Encuestas pre-electorales? ¿Para qué? ¿Cómo está afectando la actual legislación electoral? Sobre todos estos asuntos deberemos debatir en España después del 9 de marzo. De momento, lo más conveniente es que nadie deje de votar, ni piense que los resultados ya están cantados.