Es una película de suspense e intriga sobre el comportamiento del ser humano en situaciones imprevisibles. Es el segundo largometraje de Juan Martínez Moreno, un joven realizador con una larga trayectoria en el mundo del cine. En pocas palabras, un artesano meticuloso que obtiene excelentes resultados en cada una de sus obras, desde la sobriedad, pero con grandes dosis de eficacia.

La idea de “Un buen hombre” le viene de hace veinte años, cuando empezaba a trabajar en el mundo del cine. Tiene como protagonistas a Vicente (Tristán Ulloa) y Fernando (Emilio Gutiérrez Caba), amigos íntimos además de compañeros de trabajo. Ambos son profesores en la Facultad de Derecho, y ambos pertenecen a la clase media alta, a la burguesía acomodada. Fernando, mayor que Vicente, es catedrático y ocupa una figura paternal en la vida de Vicente. Una tarde, de forma casual, Vicente es testigo de cómo Fernando mata a su mujer. Incapaz de ir a la policía, tampoco puede entender y mucho menos perdonar a su amigo, debido a su férrea religiosidad y su rigidez moral. A partir de ese momento, se desatan una serie de acontecimientos que dejarán al desnudo la doble moral de los personajes.

Es la historia de un cínico, un hombre que cree que es bueno porque hace las cosas según se espera. Va a misa los domingos, da clases de derecho, tiene unas fuertes y arraigadas convicciones morales, en la que no caben claroscuros ya que todo es blanco o negro. Es afortunado, Dios le gratifica su bondad con una buena mujer, un trabajo que le gusta y una envidiable posición social. Pero, las circunstancias le ponen en un conflicto ético entre lo que debe ser conforme a la moralidad y la ley, y lo que le conviene hacer.

La credibilidad de la película se consigue desde el inicio porque se trata de gente de carne y hueso, personajes reales con los que compartimos nuestra existencia. Y de manera muy contundente por la magnífica interpretación de Tristán Ulloa y Emilio Gutiérrez Caba.

No puedo acabar este comentario, sin pedir que se hagan más películas españolas de este género, francamente el resultado es bueno, y supera con creces alguna norteamericana o la sueca recientemente estrenada con profusión de medios “Millennium 1” (Los hombres que no amaban a las mujeres).