Ana Noguera es diputada en las Cortes Valencianas y ha ocupado diversos puestos de responsabilidad en el PSOE. Ha formado parte de la Comisión Ejecutiva Federal y ha sido candidata a la Alcaldía de Valencia. Comprometida en perspectivas de izquierdas, su último empeño político fue presentar su candidatura a la Secretaría General del socialismo valenciano hace sólo unos meses.

Después de su última experiencia política, Ana Noguera dio a la imprenta la primera novela que publica. Se trata de un texto breve (152 páginas), de lectura agradable y sugerente, lleno de reflexiones vitales y consideraciones sociales, formuladas desde la perspectiva de una universitaria joven, que narra la historia en primera persona. No se trata de una obra propiamente feminista, pero sí de un texto escrito con una sensibilidad femenina.

La novela da cuenta de la historia y las peripecias de una familia valenciana formada mayoritariamente por mujeres de una especial personalidad. Partiendo de una circunstancia, aparentemente trivial (“Todas las mujeres de mi familia tienen un lunar en el centro del labio” –indica la autora en el arranque del texto), la protagonista va narrando y analizando el devenir cotidiano de tan singular familia en un contexto que hunde sus raíces en la Guerra Civil española, pero que tiene sus principales escenarios en los años de la transición democrática y en un período próximo a nuestros días. Sin embargo, el contexto social y político es sólo un trasfondo para una narración más de fondo que se fija primordialmente en los diferentes caracteres de las cinco hermanas, en sus trayectorias y en sus empeños para encontrar el sentido y el propósito de sus vidas.

De esta manera, la novela se mueve a partir de un mosaico rico de personalidades, dando cuenta de unas relaciones interfamiliares lo suficientemente próximas y cordiales como para que la protagonista pueda presentar al lector la propia comprensión de los dilemas, anhelos y empeños de cada una de las mujeres de la familia de las “magas” –desde la abuela y la madre a todas las hermanas– y del viejo caserón matriz que se convierte en una de las guías en la búsqueda del propósito.

La personalidad de la autora se hace notar no sólo a través de múltiples consideraciones y reflexiones vitales, sino también en una sensibilidad especial para situar las historias y las trayectorias de los personajes en el contexto de la sociedad valenciana en períodos históricos muy importantes, con todas sus cargas de tensión y emoción.

Quizás la brevedad del texto impide profundizar más en los protagonistas e introducir mayores complejidades de personalidad y matices narrativos. E igual podría decirse del final, que puede resultar un tanto súbito, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un momento biográfico crucial para la protagonista. Por ello, no sé si pensar que la autora tiene intención de retomar la historia donde la ha dejado en esta novela, o más bien nos encontramos ante una “solución” influida por alguna de las actuales prácticas –y condicionantes– editoriales. Lo cual, posiblemente, es algo difícil de soslayar en el caso de los autores noveles, aunque sean muy conocidos y tengan notable prestigio en otros planos, como es el caso de Ana Noguera.