Es curioso que los fondos especulativos hayan contribuido al alza de los precios, los ciudadanos de los países más pobres serán los más perjudicados, nos arriesgamos a un aumento sin precedentes de la pobreza, a una proliferación de “Estados Fallidos”, flujos migratorios y la aparición de nuevos conflictos armados. Y para remate en el Banco Central Europeo todo se reduce a controlar la inflación, subiendo los tipos de interés, mermando la capacidad económica de los trabajadores acabará sin duda por frenar la economía con un coste social intolerable, eliminando de un plumazo los mecanismos de indicación de rentas (básicamente salarios y pensiones publicas), aumentando la parte de renta que va al capital, lo cual hace difícil contener la inflación importada. Ninguna de estas medidas va resultar eficaz para reordenar la economía. Éste es el único tipo de respuestas que han aprendidos unos tecnócratas formados en los manuales de economía al uso, pagados por los poderes que manejan el mundo.

Estos ciclos, se han dado muy a menudo durante todo el siglo XX y se dará en el siglo XXI. Es fruto de este sistema capitalista-imperialista que no da más de sí, degradando a los más desprotegidos, la clase trabajadora, la más vulnerable de todas y por la que se enriquecen los de siempre. No es mi pretensión con este escrito adentrarme en la economía, puesto que el nivel que tengo es medianamente bajo, dado que es una ciencia de difícil entendimiento para cualquier profano en la materia. De todas formas, se equivoca quien piense que la economía es una ciencia objetiva y exacta, como ciencia que es, requiere un estudio científico profundo y reflexivo, para mejorar nuestro sistema de vida.

Está vedado para cualquier científico experimentar y repetir los fenómenos o ciclos económicos en un laboratorio, tampoco cambiar nada de este sistema que los utiliza como de perros guardianes no tienen dignidad y menos aún conciencia. Pero sí es mi pretensión concienciar a la gente que otro mundo sí es posible, que las diferencias de clases se pueden suprimir, que la fuerza es la unión de todos los trabajadores con una sola visión, dirigir y adueñarnos de los medios de producción que por ley natural nos pertenece a todos por igual.

Nota de algún profeta o simple ciudadano que nos viene como anillo al dedo: “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán… Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos”.