Cierto es que por los tiempos que corren no es de evidente prioridad el tema que no llega todavía al orden del día de las Cortes. Pero llegará. Quisiera romper una lanza constructiva sobre este tema.

Admito que pueda haber temores de algunos municipios ante la posible avalancha de votos venidos de fuera, sobre todo después de la última ley de nacionalidad. No creo que estén justificados, pero los puedo comprender, más aún cuando en Europa, en Ibero América es otra cosa, los españoles tenemos derecho a votar en las municipales del país de residencia. Pero quitar un derecho que supuso un triunfo en la igualdad entre ciudadanos españoles, sin mayor explicación por otra parte, no puede considerarse como un éxito político. Más grave, porque no existe contrapartida, es el voto «rogado» para las generales. Es un término muy dulce, nadie se atreve a hablar de voto ¨suplicado¨. Pero siempre me ha parecido en democracia muy discutible que se tenga que rogar el voto por quien tiene constitucionalmente el derecho de voto. Fuera sabemos lo que conlleva el voto ¨rogado¨, y sus Señorías también. Para las elecciones a los Consejos de residentes en el exterior el voto es rogado y el resultado es una participación que no alcanza el diez por ciento, cuando experiencias con voto por correo automático superaban el veinte y cinco por ciento. Esta medida no impedirá a quien sea consciente de su deber expresar su voto. Pero otra vez nos encontramos ante un recorte que sólo parece justificado por el temor a la avalancha de fuera. El temor, como cuando debatimos sobre las leyes de extranjera. Pero esta vez estamos hablando de nuestros ciudadanos.

En temas electorales se puede ver de todo y hay leyes muy diferentes en las más democracias acrisoladas. Por ello, no creo que tengamos que exagerar la critica. Pero pienso muy seriamente que en lugar de llevar batallas de retaguardia nuestros líderes políticos deberían mirar al porvenir. ¿Cómo? Siguiendo las proposiciones del Informe de la Comisión que presidió Felipe González sobre el futuro de Europa. En la página 33, en el epígrafe «Desarrollar los derechos políticos» se propone ¨otorgar el derecho de voto en las elecciones legislativas a los nacionales de los demás Estados miembros tras un determinado periodo de residencia y contribución fiscal¨. En la página 34 se propone «Crear un instrumento administrativo especifico que sirva de prueba de la ciudadanía europea para que las personas lo usen de modo voluntario con el fin de acceder a los derechos de residencia, empleo y seguridad social». ¿Por qué no estudiar que ese instrumento administrativo tenga también fines electorales?

Hay por lo tanto posibilidades de desarrollo y no de recorte de derechos fundamentales del ciudadano en democracia, adaptando la práctica a los tiempos futuros, y muy particularmente a Europa. ¿Que no se puede hacer hoy y aquí? Quizás, pero avanzar no cuesta nada y además, ¿era tan urgente el tema?