“Up in the Air” nos hace reír, emociona y al mismo tiempo nos hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Es cine sencillo, el auténtico, el cine que cuenta historias entrañables, de personajes muy reales y carismáticos. Es un film de estos tiempos, desde la paradoja de que aún siendo el momento dorado de las comunicaciones, el individuo lucha contra la soledad y la incomunicación.

Ryan Bingham (George Clooney) es un especialista en recortes financieros y consumado viajante de negocios. Como consecuencia de su trabajo, Bingham se ha pasado la vida tomando aviones, lo que le ha impedido tener una vida, pues ni está casado, ni tiene hijos, y sus únicas familiares, sus dos hermanas, apenas le conocen. La vida de Ryan está a punto de cambiar por completo cuando una recién llegada a su empresa, la jovencísima Natalie (Anna Kendrick), propone que a partir de ese momento despidan a la gente por videoconferencia, sin salir de la oficina. La historia nos da un buen detalle de la época de recesión que estamos viviendo.

Jason Reitman ya mostró su buen hacer en “Gracias por fumar” y, sobre todo, en “Juno” que le catapultó a la fama. Aquí cuenta con mayor presupuesto y una estrella de primer orden como Clooney, al que consigue extraer sus mejores armas. Reitman dibuja a su personaje con exquisitos diálogos y le ofrece escenas donde la atractiva sonrisa del actor, seduce a la cámara con gran elegancia. Pero lo importante, es que demuestra su solidez en la realización y su asombrosa capacidad para sacar el máximo partido a sus actores. Ya sean éstos o no, conocidos. Las dos actrices, Vera Farmiga y Anna Kendrick, que dan la réplica al protagonista resultan brillantes en sus papeles.

En definitiva, nos encontramos con una comedia sincera, que se mueve entre el romance y el drama. Muy entretenida, brillantemente contada y que deja la sensación de que hacer buen cine, es algo fácil.