Es evidente que las cifras de precio que se manejan, tanto si son 400 como 1.003 millones de euros, son apabullantemente inferiores a las ayudas que vía capital ha dado el Estado al NCG Banco, 8.931 millones de euros. Así mismo representan solamente entre el 13,7% y el 34,4% del valor teórico del NCG Banco. Tampoco hay que olvidar que el Banco vendido tiene aún una importante cuota de mercado en Galicia, que cualquier comprador valoraría mucho.

Según mi criterio, a la vista de los datos anteriores lo pertinente hubiera sido mantener a NCG Banco en la órbita del Estado, pero no para esperar tiempos mejores para su venta como proponen algunos analistas. Muy al contrario, para que esta entidad fuera el referente de lo que una Banca Pública puede hacer por los ciudadanos y yendo más allá el embrión de una Banca Pública de ámbito estatal.

Expuesta mi posición, parece oportuno tocar otro tema de gran importancia para la ciudadanía, que es el de la transparencia. El FROB en el mismo día 18 explicó cómo había sido el proceso de adjudicación, pero mucho ruido y pocas nueces. Se escudaba para no decir nada en la reserva y la confidencialidad. Pero el verdadero escudo es la mayoría absoluta de la que disfruta (sí, disfruta), el Partido Popular en las instituciones parlamentarias.

Por tal motivo, los españoles no vamos a conocer con certeza qué entidades y en qué condiciones acudieron a la subasta competitiva organizada por el FROB. Es decir, qué pellizco querían darle los Bancos del oligopolio al bolsillo de los españoles para “generosamente” incrementar su cuota de mercado. Por tanto, todos los partidos de la oposición deberían de inmediato solicitar que el FROB hiciera público todo lo que nos falta por saber respecto al proceso de las subasta.

Dejamos para lo último el aspecto que debería ser el más sencillo, la crítica de la decisión del FROB, pero es el más complejo por la opacidad ya aludida. Según se ha podido saber por los medios, un Banco venezolano llamado Bandesco, que ya había adquirido hace un año la red de oficinas de la Banca Etchevarria al mismo NCG, había sido el agraciado por el premio Gordo adelantado. La decisión del FROB ha dejado estupefactos a propios y extraños.

Y esta estupefacción es porque, a pesar de ser Bandesco el mayor Banco privado de Venezuela, su balance no tiene nada que ver con la entidad adquirida. Y lo que es peor, sus recursos propios están bajo la alarmante amenaza de una devaluación salvaje, ya que como es lógico están expresados en bolívares. Por otra parte, en los últimos cuatro años ha sido muy difícil retirar fondos en divisas de Venezuela, y por tanto surge una pregunta. ¿Cómo ha obtenido, y va a obtener, Juan Carlos Escotet -su propietario mayoritario-, los fondos para pagar al FROB?

Evidentemente la solución es bien sencilla, del propio BCG Banco, ya que como es bien sabido los Bancos, concediendo créditos y/o avales a sus propietarios, son las únicas empresas que se compran a sí mismas. Esto, además de un chollo, implica lo que los contables llaman ineficiencia del capital. Sería conveniente conocer qué medidas va a tomar el Banco de España para evitar que se de este hecho.

Por otra parte, el nuevo propietario de NCG Banco ha manifestado su intención de mantenerse en España 20 años al menos. Es lógico que diga eso, no va a decir que va a retirar su inversión y las jugosas plusvalías que espera en dos o tres años, pero “la peseta es la peseta” y solo las personas de edad media verán lo que ocurre realmente.

Aparece ahora la vertiente política del asunto. Si los Bancos del oligopolio han mostrado su tacañería y el grupo Banesco no es de fiar, ¿por qué no se ha diferido la adjudicación para tiempos y momentos mejores? La respuesta, a mi modo de ver, está en la “politiquería ramplona” que anida en el ala gallega del Partido Popular. Me estoy refiriendo -concretamente- al señor Núñez Feijoo, que ya interfirió, según ha dicho el señor Fernández Ordoñez, en los problemas de las Cajas de Ahorro gallegas, y que lo ha vuelto a hacer ahora, como apuntan algunos medios, para mantener la «galleguidad» de la entidad. Es lo que tiene ser delfín del ínclito señor Rajoy.