En este viaje ha hablado de la laicidad y ha abogado porque los Estados sean laicos. Eso evidentemente favorece a la Iglesia Católica, en relación con los estados árabes, donde la religión musulmana es la única permitida, a nivel de Estado. Ahora bien, esa posición del Papa, en relación con España, plantea la necesidad de hacer auténticamente laico nuestro Estado. Hay que hacer el cambio necesario en la Constitución y suprimir las todas las ventajas de las que goza la Iglesia católica. Me gustaría saber –es una curiosidad quizá malsana- los pensamientos, por no decir vituperios, que en su interior –en el del ilustrísimo Rocco Varela- ha inspirado esa posición papal. Supongo que ni Dios le ha librado de los malos pensamientos, porque, ¿qué va ser de la Iglesia española, si tiene que ser sostenida por sus fieles? Doy por hecho que su Ilustrísima se está afanando en encontrar cómo hacer la trampa, para que esa voluntad papal de laicidad sea fácilmente burlada, al menos en España.

El Papa ha dicho también, algo muy importante, que los católicos deben ir con la verdad al pueblo, que no deben manipular esa verdad. Me hago la pregunta y la dejo para que cada cual la conteste con los resultados: ¿será capaz el señor Rajoy, el tan de golpes de pecho y conocido “pipi pilas” –no soy tartamudo- hacer honor el día 1º de agosto, a lo dicho por el Papa?

Para mí… que no, pero las singularidades existen, no hay que perder la esperanza.