En el camino que llevamos las curvas señalizadas por el populismo, la xenofobia, la demagogia, el racismo, el clasismo, el caciquismo, el nacionalismo y muchas más, se suceden y sucederan una tras otra con la urgencia que los medios imponen a la realidad. Pocas tendencias son tan claras. Veamos algunos ejemplos y hagamos prácticas.

Doble curva de la demagogia y el populismo. Cada vez más noticias y comentarios públicos. Las prebendas y privilegios que han acumulado los legisladores, legislando para sí y sobre sí son, cada vez que se publican, tan espectaculares, que subleva la inteligencia de los que no pueden decorar su vida laboral con tanto glamour y beneficios. Y tanto por nada. Pregunta una presentadora del programa El Intermedio (La Sexta) ¿cuánto es el salario mínimo interprofesional en España?. Las respuestas de los diputados desgarraban las entretelas y hacian temblar las carnes de cualquier demócrata. Celia Villalobos que, como Esperanza Aguirre, es de naturaleza “echa pa´lante” responde dando una doble lección; la primera de su ignorancia y la segunda explicando que las mujeres (en otros oficios, claro, no en el suyo de diputada) ganan menos por los mismos trabajos. J. Sabina cantaba como el más “capullo” de su clase llegaba a señoría. Lo dramático es la incapacidad para adivinar por qué partido político. A Belén Esteban le estiman un 8% de voto. Hasta ese momento no la había escuchado hablar. Descubro que llama a las cosas por su nombre. Y solamente por eso ya sientes una frescura intelectual semejante a la de los limones salvajes del caribe. No es voto antisistema como lo fue Ruíz Mateos. Hay que recurrir al “mantra”. La historia lo repite sin excepción: sin partidos no hay democracia. La dinámica perversa de las organizaciones políticas (R. Mitchel) es una Ley de Hierro. Los científicos sociales no podemos dedicar la vida a buscar regularidades y leyes para quejarnos después por las que encontramos. Uff!. Por poco desbarramos por la derecha.

La curva racista. Francia deporta, es la palabra, a ciudadanos de la Unión Europea por su raza. Son gitanos. También pobres y poco convencionales. Ser gitano sin faralaes ni taquilla tiene poco futuro en demasiados paises civilizados. Erra quien crea que solamente se han expulsado a los gitanos. Han sido tantos los principios y derechos que se han facturado fuera de Francia junto al equipaje. Y habrá más. Y peor. Ha sido el adiós al buen juicio, al respeto a los derechos humanos, al autocontrol de decir y hacer lo correcto aun cuando se piense otras cosas. En la curva racista más de uno se saldrá en un exceso de sinceridad y querer ser él mismo. Mostrar su yo más auténtico. N. Sarkozy dice a los líderes europeos, “hipócritas todos quereis hacer lo que Francia y yo nos hemos atrevido a hacer”. La fractura del proyecto europeo es tan visible que traspasa economía, política y sociedad. La gran responsable es otra curva más.

La curva nacionalista. La Unión Europea se hunde. Hay que ser muy despistado para tomarse en serio la política exterior única. Una huida hacia adelante para seguir a flote. En realidad es hacia atrás. En la última crísis económica (hace pocos meses), en un arranque de solidaridad europea, Alemania (prensa y presidenta) desmerecen la deuda pública española para ahorrarse dinero en la suya. Hay que pensar a largo plazo. Alemania es locomotora y debe salir primero del charco para ayudar a los demás. Aunque se apoye en sus hundidas cabezas. Ahora, nuevamente, la prensa alemana desprestigia al gobierno español. Lo muestra banal y ridículo. Busca la provocación envolviendolo en cuestión de género para su presentación como regalo. Esperan una respuesta desproporcionada. Saben que duele. A. Merkel no es H. Kohl o G. Schröder. Su visión de la política europea es casí tan mezquina como la de Gran Bretaña. Y algo quiere de o para España. Nada bueno. Pero no es solamente Alemania. Como dijo Mozart, “Così fan tutte”. En este caso las naciones. Noruega duró poquito en esta jaula de grillos. Demasiado dinero y demasiado civilizados (ellos). La opinión pública del centro y este de la Unión Europea, que ya alucinaban en colores con la realidad del desarrollo capitalista, dado que no quieren ni esperan volver al socialismo retornan al nacionalismo. Los europeistas convencidos comprobamos día tras día que cada país va a lo suyo y en lo que pueda a por lo de los demás. Sorprende todo lo que alimenta el nacionalismo para vivir a base de raíces. Hay que aferrarse a la buena voluntad para no salirse en esta curva. Somos europeos. Creemos en Europa.

No da para más. Pero como sabemos que esto sigue y casi como sigue, porque el pasado esta ocupando cada vez nuestro futuro, seguiremos señalizando. Y recuerden. Agarrensen que vienen curvas.