En el trigĂ©simo aniversario de la matanza de Tiananmen, China se encuentra de nuevo, como entonces, en una encrucijada. En 1989 se trataba de saber si la apertura econĂłmica impulsada una dĂ©cada antes por el menudo, pero correoso Deng Xiao Ping iba a arrastrar una cierta democratizaciĂłn del paĂs. Los tanques despejaron la cuestiĂłn con contundencia. Ahora, 30 años despuĂ©s, el rĂ©gimen parece haber cerrado un ciclo de fortalecimiento econĂłmico y asertividad internacional sin que el Partido Comunista haya cedido un ápice en su designio de control social y polĂtico.
Todos los medios occidentales y publicaciones especializadas dedican estos dĂas numerosos reportajes y artĂculos a los acontecimientos de junio de 1989 y a los factores sociales y polĂticos que condujeron a la masacre (1). En realidad, permanecen muchas zonas de sombra, y la menor no es el nĂşmero de muertos.
En Tiananmen quedĂł definitivamente descartada la deriva rusa que concluyĂł en la liquidaciĂłn del rĂ©gimen soviĂ©tico dos años y medio despuĂ©s. China dejĂł bien claro al mundo que la adopciĂłn de un comunismo de mercado no llevarĂa aparejada la construcciĂłn de un sistema polĂtico liberal. Desde entonces los Ăłrganos de poder no han dado indicio alguno de que esa lĂnea de conducta pudiera ser revisada.
Los mandarines de la nueva China han imprimido ciertas correcciones de rumbo, pero todas ellas en el plano econĂłmico, financiero y social, modificando prioridades, subsanando errores o incluso justificándolos.  El Ăşnico cambio polĂtico de consideraciĂłn desde 1989 ha sido el clásico del rĂ©gimen comunista chino: la purga de elementos considerados nocivos o perjudiciales para los logros pretendidos.
En los años sesenta del pasado siglo se eliminĂł a los dirigentes considerados poco revolucionarios, a raĂz de la llamada RevoluciĂłn Cultural. En la segunda mitad de los setenta, tras la muerte de Mao, cayeron los radicales maoĂstas, liderados por “banda de los cuatro”. A finales de los ochenta, les tocĂł el turno a los modernistas, partidarios de llevar la apertura al campo polĂtico, seguidores de Deng pero mucho más aventureros que su maestro (Hu Yao bang o Zhao Zi Yang, entre otros).  Y, desde los años noventa a la actualidad, las principales vĂctimas polĂticas han sido los “corruptos”, es decir las manzanas podridas del sistema, o presentadas como tales para justificar su liquidaciĂłn.
UN LIDERAZGO DE HIERRO…
Con la llegada al poder de Xi Jinping, la habitual prudencia china del consenso y las decisiones colegiadas que caracterizaron los mandatos de Jiang Zemin y Hu Jintao dieron paso a un estilo más autoritario o personalista, más asertivo, menos cauteloso.
El actual lĂder chino ha concentrado en sĂ prácticamente todo el poder. Es Ă©l la voz superior en el partido, en las Fuerzas Armadas y en el Estado. Ya no puede hablarse de un primus inter pares, sino un lĂder indiscutible. Xi pretende situarse en la historia al nivel de Mao y Deng, al reconocĂ©rsele la autorĂa de un Pensamiento o doctrina. Ha adquirido la categorĂa de guĂa de la naciĂłn.
El proyecto de Xi se organiza en torno a tres grandes ejes:
1) Una mayor vigilancia del sector privado en la economĂa (en el 70% de las empresas existen comitĂ©s del partido para asegurar el cumplimiento de los intereses del Estado;
2) Una polĂtica exterior de exhibiciĂłn de fuerza: militarizaciĂłn del Mar del sur de China, presiĂłn endurecida sobre Taiwan, creciente control sobre Hong Kong, la iniciativa conocida como moderna ruta de la seda (Belt and Road, segĂşn codificaciĂłn internacional) para favorecer la penetraciĂłn econĂłmica y polĂtica en todo el mundo en desarrollo… y desarrollado, tambiĂ©n, acercamiento táctico pero cauteloso a Rusia (2).
3) El control reforzado de todos los niveles de la estructura polĂtica del rĂ©gimen mediante la manipulaciĂłn conveniente de la dinámica represiva contra la corrupciĂłn (más de un millĂłn de purgados sĂłlo en los Ăşltimos dos años).
En 30 años China ha conseguido el sueño de Deng: convertir al paĂs en una gran potencia econĂłmica. Sin embargo, aĂşn está por conseguir su principal designio: que los chinos disfruten de una prosperidad similar a la de las clases medias occidentales (segĂşn los parámetros de los años setenta, no lo actuales).
PERO CON GRIETAS VISIBLES
El desarrollo chino lleva años dando señales de fatiga, de agotamiento. La acumulación lograda en tres décadas le ha permitido extender sus tentáculos por todo el mundo en desarrollo y en amplias zonas de Occidente, hasta alcanzar la percepción de amenaza, por sus prácticas de manipulación monetaria y de ventajismo comercial.
Trump se ha propuesto frenar la arrogante ascensiĂłn china. Pero lo ha hecho de la peor manera posible, despuĂ©s de molestar a sus aliados asiáticos y proyectar una imagen de arrogancia e incomprensiĂłn de otros intereses legĂtimos. La actual dinámica de confrontaciĂłn comercial puede, sin duda, hacer daño a la economĂa china, pero tambiĂ©n a la norteamericana y perjudicar al crecimiento global (3).
Una de las especialistas occidentales en China, Elisabeth C. Economy, ha escrito recientemente un ensayo sobre lo que ella denomina “problemas del modelo Xi” (4).
El catálogo de problemas es amplio y los males que describe resultan de complicada soluciĂłn. A saber: estancamiento de la economĂa, persistencia del bajo Ăndice de natalidad pese al abandono de la polĂtica de un solo hijo, tensiones sociales crecientes en fábricas y aparatos administrativos, retracciĂłn de la inversiĂłn privada, relajaciĂłn en los controles ambientales, falta de confianza en el exterior sobre la solidez de las empresas chinas por la sospecha de que actual como caballo de Troya (el caso de Huawei es sĂłlo el más notorio de una larga lista), el empeoramiento de la imagen internacional de China por el endurecimiento de la represiĂłn (de disidentes o en regiones enteras como Xijiang, contra la minorĂa uigur, de confesiĂłn musulmana).
Naturalmente, el diagnĂłstico de Economy y de otros investigadores (5) reflejan una visiĂłn occidental convencional. Otros plantean perspectivas distintas, que encajan la conducta china bajo el mecanismo defensivo y cuestionan el mito de la amenaza china (6). Sea como fuera, el paĂs afronta desafĂos enormes e incluso apremiantes.
El aniversario de Tiananmen ha atraĂdo más interĂ©s externo que interno. A los chinos les preocupa más su prosperidad actual -y futura- que las libertades, por incĂłmoda que pueda resultar esta afirmaciĂłn. La vĂa de confrontaciĂłn que el presidente hotelero ha abierto, lejos de debilitar al rĂ©gimen, puede proporcionarle una oportunidad de cohesiĂłn nacional, de protecciĂłn frente a lo que allĂ se percibe como un intento desesperado del mundo occidental de frenar el ascenso de China a la condiciĂłn superpotencia del siglo XXI. El fatigado gran dragĂłn asiático puede encontrar el aliento que le empezaba a faltar, pero sus achaques son inquietantes.
NOTAS
(1) Destacamos algunos de los trabajos más interesantes:
- “The new Tiananmen papers”. ANDREW J. NATHAN. FOREIGN AFFAIRS, 30 de mayo;
- “China tried to erase the crackdown from memory. But its legacy lives on”. THE WASHINGTON POST, 2 de junio.
- “30 years after Tiananmen Square. A personal recollection”. JEFFREY A. BADER. BROOKINGS INSTITUTION, 29 de mayo;
- “30 years after Tiananmen Square. A look back to Congress’s forceful response”. RICHARD C. BUSH. BROOKINGS INSTITUTION, 29 de mayo.
(2) “A Russian-China partnership is a threat to U.S. interests”. ANDREA KENDALL-TAYLOR Y DAVID SULLMAN. FOREIGN AFFAIRS, 14 de mayo.
(3) La publicación FOREIGN AFFAIRS ofreció el 31 de octubre del año pasado una selección bibliográfica sobre las relaciones pasadas y presentes entre Estados Unidos y China, las dos grandes potencias del siglo XXI, y las prospectivas de futuro. https://www.foreignaffairs.com/lists/how-to-understand-the-united-states-and-china
(4) “The problems with Xi’s China Model. Why its successes are becoming liabilities”. ELISABETH C. ECONOMY. FOREIGN AFFAIRS, 6 de marzo.
(5) “Chine veut modifier l’ordre Mondial à son avantage”. Entrevistas con JEAN-PIERRE CABESTAN. LE MONDE,  31 de mayo; “Chine à l’assaut des Nations unies”. LE MONDE, 3 de junio; “Desmystifiying Belt and Road. The struggle to define Chine’s project of the century”. YUEN YUEN ANG. FOREIGN AFFAIRS, 22 de mayo.
(6) “¿Hay que temer a China?”. KISHORA MAHBUBANI. LE MONDE DIPLOMATIQUE (en español). Abril, 2019.
