El Índice de Pobreza Multidimensional de 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo revela que 1.200 millones de personas en el mundo padecen, en primera persona, privaciones extremas y superpuestas (en alimentación, agua potable o electricidad). Representa un incremento de 51,5 millones de personas más respecto al año anterior (primer aumento desde la creación del índice en 2010). Un repunte impulsado por el crecimiento demográfico en regiones vulnerables, por conflictos prolongados y los efectos de las crisis climáticas estructurales. La mitad de los que los pobres multidimensionales son niños/as (617 millones) y, en su mayor parte, viven en zonas rurales. A pesar de que se muestran avances, pues 33 países la han reducido sustancialmente en menos de una década y media (los casos más reveladores son China y Vietnan) la situación sigue siendo grave.
Aproximadamente dos terceras partes de las personas que viven en pobreza multidimensional viven en países de ingreso mediano, observándose una concentración en el África Subsahariana y en Asia Meridional (83% del total) y en su mayor parte (997 millones ) residen en regiones de alto riesgo climático (calor extremo, inundaciones, sequías…)
El pasado 17 de octubre fue el día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el Comité español de ACNUR lanzó el mensaje de que “un hogar seguro no es un lujo, sino la base para vivir con dignidad”, recordando con ello más de 2.800 millones de personas tienen carencias de vivienda adecuada y que la lucha contra la pobreza multidimensional conlleva asegurar un techo digno, además de protección legal y un futuro para los refugiados y desplazados. Actualmente hay 117,8 millones de desplazados a consecuencia de persecuciones, conflictos, violencia o violaciones de los derechos humanos, de los cuáles 68,7 millones son desplazados internos (con Sudán a la cabeza). Contabilizándose 41,6 millones de refugiados y 9 millones de solicitantes de asilo. El 70% provienen de Afganistán, Siria, Sudán, Sudán del Sur, Ucrania y Venezuela, siendo los mayores receptores de esta población Colombia, Alemania, Turquía y Uganda,
Como podemos constatar la coyuntura actual es de extrema complejidad y el sufrimiento que ocasiona extremo. Abordar la pobreza multidimensional exige ir más allá de intervenciones públicas y sociales que transfieran fondos económicos, resultando preciso actuar simultáneamente sobre tres dimensiones básicas: la salud, la educación y la habitabilidad. En orden a esta visión tanto el PNUD como Ayuda en Acción apuestan por reducir el Índice de Pobreza Multidimensional por debajo del umbral del 30%, a través de paquetes de acciones específicas:
En primer lugar, fomentando programas de protección de la salud y la nutrición tempranas, con programas de alimentación en la escuela, que ofrezcan comidas gratuitas a los niños/as, que por una parte mitigaría la desnutrición infantil y, por otra incentivaría la asistencia diaria a las clases.
En segunda instancia a través de la formalización de sistemas de salud comunitarios, potenciando la creación de clínicas locales y centros de telemedicina en las zonas rurales, medidas que reducirían la mortalidad infantil y un seguimiento regular del desarrollo de los pequeños.
En tercer lugar, favoreciendo una educación inclusiva y de retención escolar, con becas y transporte en las regiones más críticas, evitando el abandono prematuro de las escuelas, además de dotarlas de infraestructuras escolares dignas (con servicios diferenciados por sexo, electricidad…).
En cuarto lugar, en la línea demandada por ACNUR, trabajar la habitabilidad de las viviendas (subvencionando la sustitución de los suelos de tierra por otros de materiales aislantes, o transicionar hacia cocinas saludables que den fin a las enfermedades respiratorias crónicas). Y conectar los hogares a sistemas de agua potable y redes de energía limpia, que posibiliten el estudio nocturno, además de limitar las horas dedicadas a la obtención de los recursos.
Mientras finalizo estas líneas asistimos a la presentación internacional del coche Tesla Roadster en sus tres versiones, la más avanzada un auténtico un coche volador, fabricado para acelerar de 0 a 100 a 100 km/h en 0,59 segundos, al tiempo que realiza despegues verticales y giros de película. En España la reserva del modelo Thrust ya es posible hacerla tras un pago inicial de 5.000 euros y un segundo pago de 245.000 euros a lo largo de los 10 días posteriores.
¡Y de nuevo, paradojas, contradicciones, mundos paralelos de sufrimiento e ilusión!
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El Índice de Pobreza Multidimensional analiza tres dimensiones principales divididas en 10 indicadores: salud (nutrición y mortalidad infantil), educación (años de escolaridad y asistencia escolar) y nivel de vida (electricidad, saneamiento, agua potable, suelo de la vivienda, combustible para cocinar y activos del hogar).
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Véase, https://www.acnur.org/es-es/tendencias-globales
