En unos momentos en los que todo el mundo empieza a tener una idea cabal de hasta qué punto el Brexit se va a convertir en una fuente de múltiples problemas para la Unión Europea y, especialmente, para el Reino Unido, parece oportuno recordar cómo se originó la cadena de decisiones erróneas que condujeron a la situación actual y cuáles fueron algunas de la razones que las motivaron.
En 2016 Cameron encabezaba el Gobierno del Reino Unido, teniendo que soportar con cierto malestar las crĂticas sistemáticas y recurrentes de algunos sectores euroescĂ©pticos del Partido Conservador a la presencia del Reino Unido en la UniĂłn Europea. Por lo que, basándose en los datos de las encuestas de la Ă©poca que publicaban los medios de comunicaciĂłn social, considerĂł que habĂa llegado el momento de dar un escarmiento a los antieuropeĂstas del Partido Conservador y de otros sectores de la sociedad británica. Y sin dudarlo mucho convocĂł un referĂ©ndum, que ya habĂa anunciado como posible durante su campaña electoral. ReferĂ©ndum que, segĂşn sus estimaciones, le podrĂa permitir zanjar de una vez por todas la cuestiĂłn de la pertenencia del Reino Unido a la UniĂłn Europea, al tiempo que le iba a permitir fortalecer su liderazgo en el interior del Partido Conservador.
De hecho, los datos de las encuestas que se publicaban parecĂan bastante concluyentes en este sentido. Sin embargo, como ya está resultando habitual con ciertos pronĂłsticos sociolĂłgicos simplistas, al final las urnas dieron un resultado adverso. Y se empezĂł a vivir la pesadilla del Brexit.
Ni que decir tiene que a Cameron no le quedĂł más remedio que presentar la dimisiĂłn, siendo sustituido por la Sra. May, que, por lo tanto, ocupĂł un papel para el que no estaba legitimada en su liderazgo por una victoria especĂfica bajo su liderazgo.
Pero como quiera que las encuestas coincidĂan en anunciar tambiĂ©n un posible aumento de los votos de los conservadores y un retroceso de los laboristas liderados por Corbyn, la Sra. May acabĂł cayendo en la trampa de la hipĂłtesis de un reforzamiento de la mayorĂa electoral conservadora y de un afianzamiento de su liderazgo, despuĂ©s de ganar unas elecciones encabezadas por ella.
Sin embargo, tambiĂ©n en este caso, fallaron los pronĂłsticos de las encuestas y la Sra. May se encontrĂł con una mayorĂa conservadora más limitada que la anterior y sin lograr, por lo tanto, un afianzamiento de su liderazgo personal.
El encadenamiento de estos dos fiascos electorales y de pronĂłstico sociolĂłgico acabĂł conduciendo a un conjunto de decisiones ulteriores tambiĂ©n equivocadas, mientras tenĂa lugar un reforzamiento del liderazgo de Corbyn y de los laboristas, que ha acabado llevando al conservadurismo británico al punto en el que se encuentra actualmente. Punto del que no se sabe muy bien cĂłmo podrá salir de una manera mĂnimamente razonable y sin grandes destrozos polĂticos y econĂłmicos.
La peripecia seguida en el Reino Unido durante los Ăşltimos tiempos es un buen ejemplo de a dĂłnde pueden conducir decisiones precipitadas, que no están suficientemente justificadas, ni son estrictamente necesarias, y con las que determinados lĂderes intentan aprovechar la presunciĂłn de que el viento sopla a su favor para convocar referĂ©ndums o elecciones que al final no hacen sino debilitar su posiciĂłn polĂtica y las posibilidades de racionalizar los procesos polĂticos y econĂłmicos.
