Las tres derechas convocaron el pasado domingo una concentración, en la Plaza de Colón, contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Pedían la celebración inmediata de elecciones, ante lo que ellos califican como traición a España, por parte del Gobierno, en relación al diálogo político con el gobierno de la Generalitat.

Se elevó el nivel de crispación a niveles insoportables, para que la gente fuera a una movilización callejera que pretendía derribar al gobierno. El resultado ha sido un fracaso, pero clarifica el escenario político para todas las elecciones que se tengan que celebrar. Durante los próximos procesos electorales, los españoles van a tener que elegir entre votar la coalición de las tres derechas (PP, Cs y Vox) o votar al PSOE.

En este escenario, el líder del PP, Pablo Casado, que está siguiendo al dedillo el libro de crispación de Trump, ha sobrepasado algunas líneas rojas en su deriva extremista que ya empiezan a pasarle factura personal y política.

Dos ejemplos. El primero, es que a un 82,4 de los españoles, Pablo Casado les inspira poca o ninguna confianza; y solo a un 11,8 les inspira mucha o bastante confianza. El segundo, es que ante la pregunta de quién prefería que fuera Presidente del Gobierno en estos momentos, solo un 10,9 por ciento dice que Pablo Casado; mientras Albert Rivera, obtiene un 15,3 por ciento; Pablo Iglesias, un 8,9 por ciento; y Pedro Sánchez, un 26,8 por ciento.

Lo anterior parece dar igual al PP, porque aunque les vaya peor, creen que con crispación, con mentiras y con Cataluña, sacarán peores resultados en votos y representación pero podrán llegar a gobernar como ha ocurrido en Andalucía.

Las elecciones podrán ser municipales, autonómicas, europeas o generales pero las tres derechas han decidido que el tema centrar en todas ellas sea Cataluña. Si lo consiguen creen, y es posible, que puedan con su coalición de las tres derecha llegar a muchos gobiernos.

En cuanto a la crispación, por ahora, los ciudadanos lo tienen claro, como muestra el barómetro del CIS del mes de octubre:

  • En España ya hay mucha crispación y tensión política. Y así, lo perciben la mayoría de la población. Concretamente, el 91 por ciento de los españoles. Y los que así piensan, también identifican a los responsable de la mayor crispación política. Un 52,3 por ciento, señalan a los políticos y los partidos políticos; un 13,6 por ciento, a los medios de comunicación, los/las periodistas; un 2,5 por ciento, a los empresarios y los poderes económicos; y un 28,4 por ciento, a todos por igual.
  • Creen que los partidos independentistas y el PP son los más responsables de la crispación y la tensión política. Cuando se les pregunta qué partido político le parece que hace más para que haya crispación en España en estos momentos, el 27,8 por ciento cree que los partidos independentistas; un 27,3 por ciento, el PP; el 7,1 por ciento, Ciudadanos; un 7 por ciento, Podemos; el 6,9 por ciento, el PSOE; y un 21,6 por ciento, todos por igual.
  • Identifican a los líderes políticos que crispan. Ante la pregunta: de los líderes políticos que usted conoce, quien es más responsable de que haya crispación política en este momento. Un 17,5 por ciento, afirma que Pablo Casado; un 11 por ciento, Pablo Iglesias; el 9,9 por ciento, Albert Rivera; un 9,8 por ciento Pedro Sánchez; y un 28,8 por ciento, todos por igual.
  • Tienen una gran preocupación por la crispación política. A un 78,5 por ciento de los encuestados les preocupa que en España existe crispación política; a un 9,2 por ciento les preocupa poco; y a un 4,2 por ciento nada.
  • Y piensan que, en estos momentos, debería hacerse algo para intentar reducir la crispación política que existe en España. En particular, un 87,8 por ciento cree que debería hacerse algo para reducir la crispación política; un 7,7 por ciento está en duda; y un 3,8 por ciento, no cree que debería hacerse nada para reducir la crispación política.

En cuanto a Cataluña:

  • Una mayoría cree que influirá en su voto. Concretamente, un 42,9 por ciento de los españoles creen que la actual situación de Cataluña puede influir mucho o bastante en su voto en próximas elecciones; un 17,9 por ciento, poco; y un 33,2 por ciento, nada.
  • Influencia favorable hacia el diálogo, pero en una sociedad dividida. Influirán votando a partidos que plantean opciones de diálogo y negociación, para un 43,2 por ciento; votando a partidos que plantean opciones más radicales y duras, un 36,4 por ciento; provocando mayor abstención y desconfianza de la política, para un 13,3 por ciento.
  • En la actual situación de Cataluña es necesario el diálogo. Una política que combine el diálogo con el cumplimiento de la ley, para un 36,9 por ciento; una política de diálogo y negociación, para un 34,8 por ciento; una política de mano dura, para un 21,7 por ciento.

En cuanto a las mentiras, ahí están. Incluidas las que aparecen en el manifiesto leído en la concentración de la Plaza de Colón.

La sociedad española se encuentra ya en una campaña electoral que durará muchos meses. Es necesario que los dirigentes y representantes políticos que están pidiendo el voto a los ciudadanos se contengan a la hora de incrementar una crispación y tensión política que los ciudadanos perciben y quieren reducir. Lamentablemente, parece que no va a ser así.

La democracia es un sistema político frágil, y los ciudadanos deberían de manera activa denunciar y combatir a los que pretenden quebrar la convivencia por sus intereses partidistas. La mejor medicina, en democracia, es no votar a los partidos políticos que mediante sus palabras o por sus actos realicen comportamientos antidemocráticos o autoritarios.

En cuanto al PSOE, unas elecciones polarizadas le vendrán bien. Pero para que el apoyo de los ciudadanos se confirme en las urnas, es necesario que las próximas actuaciones sobre Cataluña sean claras por parte del gobierno. Más aún, en una semana donde los secesionistas van a seguir yendo al precipicio con el inicio del juicio a sus líderes encarcelados.

Si junto a la claridad en Cataluña, se pone en valor, y en primer término en la opinión pública y en la vida de la gente, toda la agenda social que está realizando el gobierno de Pedro Sánchez, al PSOE le irá bien en las elecciones. De lo contrario, la estrategia de las tres derechas podría funcionar a pesar de debilitar gravemente la democracia en España.