DEL PERRO DE PAULOV A LAS INVERSIONES MÁGICAS DE LA SOCIOLOGÍA PROPOSITIVA

José Félix Tezanos

Revista Temas 315 – Democracia y crisis pandémica – marzo 2021, pg. 5-7

Hay quien sostiene que el perro de Paulov vivía en estado permanente de perplejidad, porque no podía entender cuál era la razón por la que cada vez que él tenía hambre y empezaba a segregar jugos gástricos el bueno de Paulov tocaba frenéticamente una campana. ¿Cómo sabía su amo cuando tenía hambre? ¿Por qué actuaba con tanta solemnidad ante un hecho tan natural como tener hambre, tocando a arrebato una campana?

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