El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella. Igual que la movilización social por el derecho a la vivienda. La estrella de la escultura de Alberto Sánchez, que preside la entrada al Museo Centro de Arte Reina Sofía, muestra un futuro próspero que estamos en disposición de poder alcanzar los seres humanos a pesar de la adversidad. Las Maricarmenes y los Manolos que se resisten y pelean contra los especuladores que quieren hacer de sus hogares un territorio abonado para el lucro, y los miles de personas que se movilizan estos días en España para ayudar en sus luchas y poner toda la carne social en el asador de una emergencia fabulosa por el derecho a techo, tienen claro su camino. Por áspero, duro y adverso que esté siendo, este camino conduce a una estrella: hacer efectivo un derecho fundamental.
El desahucio de Maricarmen ha sido tan brutal, insoportable y socialmente doloroso que ha activado toda una ola de exigencia ciudadana para terminar con un modelo habitacional que prima la avaricia especulativa de la clase rentista por encima del derecho fundamental a una vivienda. La ciudadana Maricarmen de 87 años fue desalojada de su casa tras pagar religiosamente la renta durante 71 años, primero sus padres y luego ella. La desalojó de su casa con violencia hace escasamente una semana la policía, aplicando la sentencia de una justicia más ciega que nunca, que falló a favor de las ansias especulativas de los hermanos Alonso, por encima del derecho a la vida en paz y bajo techo de una anciana con la salud mermada, que salió en camilla del desahucio directa al hospital donde aún permanece.
El dolor social causado tuvo la consecuencia inmediata de sacar a las calles y ocuparlas a miles de personas comprometidas con la defensa de los derechos humanos más básicos, como es el de la vivienda. Las encuestas del CIS llevan mucho tiempo alertando de que la vivienda se ha convertido en el problema número 1 para los y las españolas. El desahucio de Maricarmen fue el detonante para que explotara la indignación por todo el dolor social compartido, provocando que multitud de personas salieran a las calles y las ocuparan para mostrar su hartazgo ante una situación injusta e insostenible para miles. Porque son miles los afectados por subidas escandalosas de los precios debido a la presión turística de los pisos de temporada sin control ninguno. Porque son miles las y los trabajadores cuyo salario está muy lejos de permitir el acceso a una vivienda. Porque son miles los jóvenes que no se pueden emancipar, y están acampados en las calles, protestando. Porque son miles las personas que se ven abocadas a compartir piso por habitaciones, pagando precios exorbitantes por un espacio reducido. Porque son miles las familias que no pueden pagar los alquileres estratosféricos que les piden una vez tienen que renovar sus contratos, en virtud de unos caseros, sean fondos o no, insaciables. Porque el ‘mercado’, se apellide Alonso o Blackstone, tiene una lógica insaciable y hay que ponerle coto con la fuerza de la ley. Permitir que el mercado campe por sus respetos es condenar a una mayoría social trabajadora a convertirse en esclava de los fondos y abocarla a condiciones de vida insoportables.
El gobierno de coalición progresista tiene una escucha activa
El gobierno de coalición progresista ha escuchado a la ciudadanía, en contraste con los gobiernos autonómicos y municipales del PP y Vox que tienen las competencias y no las atienden. Al contrario, insultan a la ciudadanía que protesta y expanden bulos para distraer al personal.
En menos de una semana el gobierno de coalición progresista ha acordado dos decretos que recogen las exigencias expresadas por el Sindicato de Inquilinas y otras asociaciones que organizan y ponen voz a la protesta. Estos decretos se votan el viernes 2 de octubre en el Congreso de los Diputados. Los y las diputadas deben hacerse eco del clamor social, votando de forma favorable ambos decretos. No hay nada más patriótico que esto.
La conversación social que ha abierto el caso Maricarmen ya es un triunfo en sí misma. No solo porque ya tiene el fruto inmediato de que Maricarmen ha recuperado su casa, al agachar Urbagesa las orejas y llegar a un acuerdo con la desahuciada. Tiene la virtud de haber movido a miles de personas para exigir un derecho que parecía imposible y ha colocado al país en disposición de emprender un camino de avances paradigmáticos en materia de vivienda, para poner coto a los fondos y proteger a los y las inquilinas. Los dos decretos constituyen el inicio para construir un nuevo modelo habitacional respetuoso con las personas, cuyo foco sean los derechos humanos de la clase trabajadora y no los derechos de propiedad de unos pocos especuladores.
El Partido Popular y Vox anuncian que van a votar en contra de ambos decretos. No sorprende. Ninguna de las Comunidades Autónomas o Ayuntamientos que gobiernan ni siquiera han aplicado la vigente Ley de Vivienda en las zonas tensionadas, para contener los precios. Tampoco habilitan vivienda pública, al contrario, son los campeones de la venta a fondos buitre de la vivienda pública. Ana Botella, no te olvidamos, decía una pancarta bien visible en la acampada de protesta en Sol. Y no solo eso, por no hacer, ni siquiera son capaces de dar ninguna solución habitacional a personas vulnerables en riesgo de desahucio. Son partidos cuyas políticas se muestran inútiles y lesivas para la ciudadanía y, en cambio, son exageradamente beneficiosas para los poderosos. Gobiernan para ellos. Ponen nuestras ciudades y comunidades autónomas al servicio de intereses privados especulativos que rentabilizan la vivienda, la educación, la salud o los cuidados destrozando los servicios públicos. Rentabilizan las vidas mismas. Y ya está bien. La gente está harta.
La votación del viernes en el congreso de los diputados va a colocar a cada partido y cada diputada o diputado en su sitio, los va a retratar a todos.
El PSOE y Sumar, a pesar de todas las dificultades, y de sus diferencias −que son muchas y benditas sean, porque están haciendo avanzar al país− están realizando una labor enorme para beneficiar a la mayoría social en un contexto, tanto nacional como internacional, muy complicado. Un contexto en el que el gobierno que comparten va a contracorriente de fuerzas muy poderosas. La lucha de este gobierno progresista por un modelo de defensa de los derechos humanos y el derecho internacional en el planeta, y de defensa del salario social del Estado del Bienestar en el propio país, es la luz de una estrella brillante en un mundo amenazado por las tinieblas. España es un símbolo, un ejemplo para muchas personas en todo el mundo.
Esta batalla de la clase trabajadora por el derecho a la vivienda, esta conversación pública abierta en canal por un derecho tan básico, constituye el aldabonazo necesario para alcanzar mayores cotas de igualdad y justicia social. Proporciona a este gobierno herramientas para transformar en beneficio de los y las comunes. Pan, vivienda, trabajo, salud, educación, cuidados, cultura, igualdad, democracia en libertad…hay que seguir ampliando derechos, se puede hacer. El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella.
