Tengo la tonta sensación de que, una vez más, el PP me ha engañado. Y no aprendo, siempre confío en que rectifican errores, pero les puede el ansia de tener el poder sea como sea, a costa de lo que sea y de quién sea, y con las intenciones de sobra conocidas.

Lo digo porque no imaginé que la pelea Casado-Ayuso se saldaría con un KO a Casado sin que Ayuso saliera con ninguna herida. Ya sabemos que los gemelos Casado-Teo no tenían gran predicamento, pero que la heroína de Isabel se haya convertido en la gran lideresa conservadora no salgo de mi asombro. Una combinación de soberbia e ignorancia a dosis iguales que hacen peligrosa la gestión política.

Suponía que Feijóo tenía tres cualidades: buen olfato político, ser moderado y capacidad de liderazgo. Por eso pensé que su relación con Ayuso era de una distancia lo suficientemente inteligente para que no le salpicara ni la posible corrupción de los contratos ni tampoco el huracán ultraconservador con el que pretende arrasar al PP y, de paso, a España.

Pero no es así. El olfato político parece que le falla, pues se acerca tanto a Isabel, a la que le entregará con alfombra roja el congreso de Madrid además de sentarla a su diestra, que puede acabar chamuscado. Que alguien explique para qué se necesita un intermediario/comisionista que compre mascarillas. Una de dos: o hay tongo (lo más probable) o el gobierno de Madrid es tan inútil que necesita a alguien para llamar por teléfono. Por cierto, comisiones que recibe el hermano de Díaz Ayuso con dinero público que se obtiene de los impuestos que quieren suprimir, y que estarían mejor si los destinaran a la sanidad pública. Pero para Feijóo, es “una persona que no presenta dudas de honorabilidad”.

Si le falla el olfato a Feijóo, no digamos nada de la moderación. Algunas de sus últimas declaraciones han ido tras la estela de Vox, no solo por su radicalidad, sino también por esa posverdad intencionada y manipulada que aplica a sus declaraciones: “violencia intrafamiliar”, “bajada radical de impuestos”, “el gobierno se forra con los impuestos”, etc.

Calla y oculta que el gobierno gallego que él preside se lleva el 58% de los impuestos de hidrocarburos o el 100% del impuesto a la producción eléctrica. Tampoco dice (¿o no sabe?) que el gasóleo para uso agrícola y pesquero está exento completamente de IVA. Y que el gobierno de Sánchez bajó del 21 al 10% el IVA de la electricidad.

Respecto a su liderazgo, parece que está dispuesto a condenarlo a cambio del imprescindible apoyo de Vox para gobernar. Ahora ya no le parecen tan extremos ni radicales. Aunque antes Vox intenta hacer que se arrodille y lo reconozca públicamente. Ahí está la decisión de Vox de no retirar la medalla de Madrid a Putin (¿qué piensan sus votantes?) o están alargando la investidura de Castilla-León para que Feijóo se vea obligado a “bendecir” tal gobierno de coalición con su presencia.

¿Y qué piensa hacer con Ayuso? Hasta el momento no parece que Feijóo haya gestionado bien las comisiones del hermano de Isabel, solo ha hecho que mirar hacia otro lado. Más bien, hasta ahora quien ha mostrado claro y contundente liderazgo es ella. Feijóo aparece arrastrado por este fenómeno con el fin de conseguir la presidencia del partido. ¿Qué pacto han cerrado Feijóo-Ayuso?

Sé que al PP quizás le dé igual si es moderado o radical, si miente o dice la verdad, si pactan con Vox o no. Aquí lo que vale es sacar a Sánchez del gobierno y hacerse con el poder como sea y para lo que sea.

Pero creo que muchos españoles conservadores, también los que no votamos al PP, pero somos sólidos defensores de la democracia, seguimos esperando una derecha moderada de corte europeo que sí tiene un espacio electoral claro.