La situación en Ceuta es grave y compleja. Sufren los ceutíes, que han perdido la normalidad de sus vidas. Sufren los migrantes, que malviven hoy y temen por el mañana. Sufren los servidores públicos y voluntarios, que no dan abasto para cumplir con su trabajo y su vocación. Y sufren los españoles, que se identifican con el sufrimiento de sus compatriotas ceutíes.
Ante tanto sufrimiento se dan tres tipos de actitud.
La de los que ayudan en la medida que pueden, como el Gobierno de España y los servidores públicos en general.
La de los que estorban a sabiendas, porque buscan enquistar el problema para obtener rentabilidad política y electoral, como el Gobierno de la ciudad de Ceuta.
Y la de los que revientan el problema cada día, como pueden, porque no les importan ni ceutíes ni migrantes, sino solo dañar al Gobierno de España y facilitar su acceso al poder.
El Gobierno de España está dedicando todos los recursos disponibles para recuperar la normalidad en Ceuta cuanto antes. Habilitando espacios en los que poder filiar a los migrantes. Aumentando recursos para agilizar las tramitaciones que devolverán a los migrantes que no tienen protección internacional. Desplegando medidas y dinero para aliviar los perjuicios ocasionados a la población y a la economía ceutí.
El Gobierno de la ciudad de Ceuta dedica sus esfuerzos en tres sentidos: señalar al Gobierno de España ante cada problema, aunque sea de competencia propia, como la atención a los menores; obstaculizar cada decisión del Gobierno de España en orden a recuperar la normalidad, desde la identificación de espacios para triajes hasta el reparto de niñas vulnerables a la península; y obtener rentabilidad electoral de cara a 2027.
Hay otros actores institucionales y sociales que han respondido a la llamada de Aznar para que “el que pueda hacer, que haga”, y llaman a su vez a la movilización populista cada día, y votan contra las ubicaciones pactadas para inmigrantes, y recurren cada decisión buscando bloqueos en los tribunales. Se llama estorbar, para enquistar.
Y, finalmente, están los que desde el 30 de julio solo persiguen un objetivo: reventar Ceuta, para hundir al Gobierno progresista y acceder al poder. Son Feijóo, Abascal y sus aliados políticos, mediáticos e institucionales. Cada discurso, cada intervención, cada visita, solo tiene ese objetivo: reventar Ceuta.
Llamando al confinamiento con el bulo de las falsas epidemias. Llamando al miedo con el bulo de las violaciones por doquier. Llamando a la militarización de la ciudad con el bulo del estado de invasión y guerra. Llamando a la ilegalidad de las deportaciones inmediatas. Llamando a la conspiranoia peliculera con el bulo del chantaje al Presidente por los mensajes de su móvil…
Lo malo que es cada acción para estorbar y reventar retrasa la normalidad y aumenta el sufrimiento de mucha gente.
Lo bueno es que el comportamiento de unos y otros lo están contemplando los españoles en directo. Y toman nota.
