1.Introducción
Ochenta años después de la creación de la ONU, el último discurso de su Secretario General, António Guterres, nos muestra un panorama necesariamente muy alejado del optimismo en la evolución del mundo, fundamentalmente por la posición y ataques del Presidente de EEUU, de algunas de las principales Big Tech de este país (técnofascistas como, por ejemplo, P. Thiel, desde Palantair, líder en control social, electoral y militar; o E. Musk -el hombre más rico del mundo- con su capacidad mundial de control territorial y militar de Starshield y su apoyo globalizado antimigrantes, antiwoke y pro extrema derecha) o de países afines a estos posicionamientos (Israel, Argentina, …) contra la propia naturaleza, organismos y funciones de la ONU. Tal vez la parte del discurso de Guterres donde señaló que los derechos humanos están siendo pisoteados, el derecho internacional ignorado y combatido, y la polarización y la ira ciudadana instrumentalizada a través de las redes sociales, potenciando populismos o una inteligencia artificial agresora, sean un claro resumen de las principales circunstancias que rodean su despedida: guerras y crisis humanitarias en países abandonados a su suerte, y una Agenda 2030, aprobada por 193 países en el seno de la Asamblea de Naciones Unidas de 2015, que él siempre ha considerado uno de los principales instrumentos para guiar la transformación del mundo pero crecientemente cuestionada por los agresores a la democracia y a la sostenibilidad del desarrollo.
En este marco, en el artículo anterior repasábamos los Informes mundiales que se publican sobre el grado de consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el marco de la Agenda 2030, constatando que, desgraciadamente, los objetivos y metas establecidas para el año 2030 están lejos de poder ser alcanzadas en un marco actual cada vez más insolidario, individualista y deshumanizado, sometido a tremendas agresiones, desequilibrios e inestabilidades.
En anteriores artículos hemos visto que el poder concentrado en las BigTech nos aboca a un mundo inevitablemente cada vez más desigual y polarizado, porque poseen y dominan las infraestructuras y sistemas asociados a las nuevas tecnologías que están colaborando, en su proceso de acumulación capitalista, a un número creciente de países y de población obligados a la emigración para subsistir o para huir de las consecuencias de las guerras, de la represión, de la pobreza o de los efectos del calentamiento global del Planeta.
El resultado que mostrábamos dista de ser el deseable en objetivos fundamentales para el Planeta como erradicar la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia o frenar el cambio climático; como, igualmente se está fracasando en el objetivo de la Agenda 2030 de avanzar hacia la modificación de “los patrones vigentes de producción, de comercialización y de consumo por otros más sostenibles ecológicamente, menos excluyentes en lo social y que, por lo tanto, permitan equiparar oportunidades para toda la población mundial”.
En este marco mundial constatábamos que en el Informe sobre resultados globales publicado por Sachs, J.D. et al (2026) cuyo seguimiento desde 2016 venimos realizando en esta Sección, España ha ido mejorando su posición en el ranking de países considerados, así como en el grado de logro relativo de los ODS a lo largo de los años; con una mejora que se inicia de forma sostenida en 2019, con un estancamiento entre 2022 y 2024, por los efectos de la guerra de Ucrania, y una recuperación y sensible mejora posterior de posiciones globales en los Informes de 2025 y 2026.
Concretamente, como ya señalamos, según este Informe, España presentaría, en 2026, una buena situación para los ODS 5 (Igualdad de género), ODS 3 (Buena salud y bienestar), ODS 7 (Energía limpia y accesible), ODS 9 (Industria, innovación e infraestructuras) y ODS 4 (Calidad de la educación) Por el contrario se encontraría en una valoración negativa en el ODS 15 (Acción climática), ODS 12 (Consumo y producción responsable), ODS 2 (Ausencia de hambruna), ODS 14 (Calidad de la vida submarina) y ODS 10 (Desigualdades reducidas).
En este sentido es de destacar la buena posición de España en la Igualdad de Género (ODS 5) en un marco en el que el Informe presentado para la actual convocatoria de Naciones Unidas por parte de ONUMUJERES se muestra las dificultades de avanzar en un ODS que, a la dinámica actual, tardaría 171 años en ser alcanzado.
En todo caso, ya en artículos anteriores sobre la Agenda 2030 y los ODS nos hemos referido a que, para medir el grado en que se van cumpliendo las Metas y Objetivos definidos, se utilizan Indicadores, fundamentalmente cuantitativos, que son dispares para los diferentes Informes en número, definición o año de referencia para la valoración, lo que lleva a disparidades en sus conclusiones, tal y como apreciamos en el actual artículo respecto a la posición y valoraciones de España en el Informe referido a la UE publicado por EUROSTAT.
En el próximo artículo terminaremos la revisión de la situación española según las bases de datos del INE para los ODS en España, con la caracterización y evolución de los niveles de sostenibilidad del desarrollo de este país para los Indicadores que reflejen cambios relevantes respecto al Informe de 2025.
2.¿Avanza la UE en el logro de los ODS?
La UE, hasta 2024, había conseguido establecer políticas ligadas al Pacto Verde Europeo que propugnaban una transición energética, ecológica y digital que tendían a preservar una cierta cohesión territorial y social, lo que, implícitamente, implicaba un avance en muchas de las dimensiones ligadas, al menos, a 12 de los 17 ODS de la Agenda 2030 de Europa, pero no en todos los ODS.
El Cuadro siguiente del citado Informe de EUROSTAT de 2026 relativiza la evolución entre 2019 y 2023 de indicadores fundamentales relacionados con el consumo final de bienes y servicios en la UE como su población (incremento del 0,8% representando el 5,5% de la población mundial), su valor añadido bruto (incremento del 33,2% representando el 16,4% mundial), su huella ecológica de carbón (reducción del 8,4%, representando el 7,8% mundial), su huella ecológica material (reducción del 4,7%, representando el 5,9% del total mundial) y huella ecológica de cultivos (incremento del 0,8%, representando el 8,4% del total mundial, con datos referidos a 2024, en vez de a 2023).
Como apreciamos, hasta 2023, el incremento de población y de valor añadido productivo fue asociado a una reducción, respecto a 2017, de las huellas de carbono y material, reflejo de las políticas de descarbonización y desmaterialización y de promoción de la economía circular, emprendidas por la UE, pero a un incremento de la huella ecológica de cultivos. Tras 2023, desde la perspectiva del actual período de mandato de la nueva CE (2024-2029) se supone que el desarrollo sostenible está plenamente integrado en las prioridades de la Comisión para dicho período 2024-2029, tal y como recoge el citado Informe de EUROSTAT, de 2026 (Págs. 16 y 17) y se sintetiza en la Figura siguiente. Además, aunque los ODS no se mencionaron explícitamente en las Orientaciones Políticas de la actual Presidenta de la Comisión Europea, las cartas de misión compartidas con todos los Comisarios, en septiembre de 2024, especifican que «De cara a 2030, cada miembro del Colegio garantizará el cumplimiento de las metas y objetivos de la UE definidos para ese año 2030, así como los de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas en sus ámbitos de actuación. El Colegio en su conjunto será responsable de la implementación de los Objetivos».
Básicamente, el Informe de EUROSTAT muestra que la nueva Brújula de Competitividad de la Comisión, que destaca los tres imperativos clave para mejorar la competitividad de la UE: cerrar la brecha de innovación, desarrollar una estrategia conjunta para la descarbonización y la competitividad, y aumentar la seguridad, reduciendo al mismo tiempo la dependencia excesiva, colaborarán en el avance hacia los ODS; específicamente a través del Pacto Industrial Limpio, un Plan de Acción para una Energía Asequible, una Visión para la Agricultura y la Alimentación, la Unión de Competencias, una Estrategia de Resiliencia Hídrica, un Plan de Inversión en Transporte Sostenible y una Ley de Aceleración de la Descarbonización Industrial.
Aspectos todos ellos incorporados a las prioridades recogidas en la Figura anterior, que, en su opinión, contribuirán a garantizar un crecimiento sostenible, ya que: «El nuevo plan para la prosperidad y la competitividad sostenibles de Europa» se supone que incidirá positivamente en todos los ODS al integrar objetivos como alcanzar un Pacto Industrial Limpio, avanzando hacia una economía más circular y resiliente. Igualmente, la prioridad de lograr «Una nueva era para la defensa y la seguridad europeas» se considera consustancial y como condición previa para el desarrollo sostenible. La prioridad «Apoyar a las personas, fortalecer nuestras sociedades y nuestro modelo social», base para avanzar en la justicia social, igualdad y una sociedad reunificada, tendrá efectos muy significativos sobre ocho de los ODS de carácter más social. La prioridad «Mantener nuestra calidad de vida: Seguridad alimentaria, agua y naturaleza» aborda la competitividad y la sostenibilidad del sector agrícola y pesquero, preservando al mismo tiempo nuestra biodiversidad y ecosistemas naturales, así como la seguridad hídrica de Europa, lo que debería impulsar el avance en ODS hasta ahora relativamente relegados en la UE, e incidiendo también en la resiliencia frente al cambio climático. Finalmente, destacan que la dimensión institucional de la sostenibilidad se aborda en «Protegiendo nuestra democracia, defendiendo nuestros valores» y en «Una Europa global: Aprovechando nuestro poder y nuestras alianzas».
Sin embargo, si los objetivos y metas medioambientales establecidos en el Pacto Verde Europeo de 2019 han sido insuficientemente satisfechos hasta 2023, más complicado se encuentra su logro para el nuevo mandato de la Comisión 2024-2029, mucho más centrado en prioridades de defensa, industriales y de independencia energética y de materias primas críticas. Porque, además, tras la constitución del nuevo Parlamento y Comisión Europea en 2024, la ultraderecha europea, a veces en colaboración con la derecha (Partido Popular Europeo), está impulsando, de forma creciente, el resurgir de políticas ultra-liberales, xenófobas y anti-ambientalistas que pretenden volver a una UE que quede reducida en su capacidad de actuación a políticas fundamental –y casi exclusivamente- basadas en el mercado y en el crecimiento económico- con referencias subordinadas en asuntos ambientales o de cohesión socioeconómica o territorial, recuperando e incrementando el papel de los intereses nacionalistas sobre los generales de la UE.
Para ver cuales están siendo las consecuencias de unas y otras políticas, hay que señalar que EUROSTAT (2016) elaboró, ya en 2016, una primera aproximación al logro de los ODS en la UE, con 153 indicadores provisionalmente analizados que, posteriormente, han sido objeto de una progresiva armonización en su definición y cálculo para los distintos países de la UE, a la vez que EUROSTAT ha ido publicando informes anuales sobre la evolución en el logro de los ODS en la UE, el último de los cuales, publicado en 2026, va a ser objeto de breve consideración en este epígrafe, comparando sus resultados con los correspondientes al Informe de 2025.
Las dos Figuras siguientes sintetizan visualmente los avances de la UE hacia cada uno de los 17 ODS, mostrando avances significativos, en el Informe de 2026, en cinco ODS: «Trabajo decente y crecimiento económico» (ODS 8), «Producción y consumo responsables» (ODS 12), «Reducción de las desigualdades» (ODS 10), «Igualdad de género» (ODS 5) y «Educación de calidad» (ODS 4). También ha avanzado hacia otros nueve ODS, aunque a un ritmo moderado: «Industria, innovación e infraestructura» (ODS 9) y «Hambre cero» (ODS 2). Por el contrario, no se observaron avances en «Alianzas para lograr los objetivos» (ODS 17) y se ha alejado del logro de lo previsto en «Vida de ecosistemas terrestres» (ODS 15) y «Agua limpia y saneamiento» (ODS 6) debido a la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua y el deterioro de la calidad del agua que se registra para el conjunto de la UE.
Comparativamente con el Informe de EUROSTAT de 2025, situado a la izquierda, se aprecia que se mantienen avances significativos en la reducción de las desigualdades (ODS 10), el crecimiento económico sostenible y la participación en el mercado laboral (ODS 8) y la educación de calidad (ODS 4), mejorando en igualdad de género (ODS 5) y consumo y producción responsables (ODS 12). Al mismo tiempo, se mantienen niveles de logro aceptables en industria, innovación e infraestructuras (ODS 9) y hambre cero (ODS 2). Por el contrario, se mantienen en 2026 retrocesos o avances no significativos, ya presentes en 2025, en la vida submarina (ODS 14), debido a la lenta expansión de las áreas marinas protegidas y al deterioro de la salud de los océanos, en materia de cooperación para el desarrollo (ODS 17), en agua limpia y saneamiento (ODS 6) y en vida de ecosistemas terrestres (ODS 15).
La síntesis es clara: hay un claro avance en los objetivos de índole socioeconómica pero un claro retroceso relativo en los objetivos más ambientales, con un claro deterioro del patrimonio de la UE.
3.Valoración de la situación de España en el Informe de EUROSTAT 2026.
Si en la UE el Pacto Verde Europeo, de 2019, y las actuaciones normativas y de inversión derivadas de la irrupción de la Covid-19 (NextgenerationEU) y los Presupuestos Europeos 2021-2027, eran las piedras angulares que han permitido avanzar relativamente en el logro de los ODS en Europa, y conseguir avanzar, en paralelo, en la implementación de su Agenda 2030, hasta 2026, igual de cierto es que estas actuaciones han venido a complementar y reforzar las medidas desarrolladas en España por el Gobierno de coalición para avanzar en el desarrollo sostenible definido en la Estrategia aprobada en 2021 y en el cumplimiento de los ODS de la Agenda 2030 española.
De hecho, el Marco Financiero Plurianual, el NextGenerationEU y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), con su aplicación en España a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Español (PRTRE), al que se le ha añadido, en 2023, la Adenda aprobada por la CE, han proporcionado capacidad financiera e incentivado reformas para, entre otros aspectos, avanzar en el cumplimiento de los citados ODS de la Agenda 2030 española.
No obstante, centrados en este último Informe de EUROSTAT (2026) y las valoraciones realizadas en el mismo para España, es pertinente reiterar que, fundamentalmente, la valoración de la situación resultante depende de los Objetivos que se definan, de los Indicadores que se utilicen y de la fiabilidad y año a que se refieran los correspondientes valores. Y que, en ese sentido, de forma más detallada, la incidencia de las medidas del Gobierno de coalición español sobre el avance hacia los ODS se considerará específicamente en el artículo siguiente, teniendo en cuenta la información detallada del INE sobre cada uno de los Indicadores, Metas y ODS vigentes.
En todo caso, el avance comparado de España en el logro de los señalados ODS reflejado en el Informe de EUROSTAT para 2026 se sintetiza en la Figura siguiente.
De la Figura anterior deducimos que la valoración relativa de España no es muy positiva: sólo cuatro ODS por encima de la media de la UE y progresando; seis en el entorno de la media y progresando y siete por debajo de la media, con tres de ellos empeorando. Situación que, en síntesis, se resume en el Cuadro siguiente:
Como síntesis de los resultados de 2026 y de los correspondientes al Informe de EUROSTAT de 2025 antes citado, queda claro que son necesarios fuertes esfuerzos en los ODS en los que España se sitúa por debajo de la media de la UE, ligados, en orden de alejamiento de la media de la UE, a:
- ODS 6 (Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos). Respecto a 2025 se ha empeorado en el avance de este ODS.
- ODS 16 (Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas). Se mantiene la mala situación del Informe de 2025.
- ODS 15 (Vida en la tierra promoviendo la biodiversidad y el patrimonio natural). Se mantiene la mala situación del Informe de 2025.
- ODS 10 (Reducir la desigualdad en los países y entre ellos). Se mantiene la mala situación del Informe de 2025.
- ODS 8 (Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos). Se mantiene la mala situación del Informe de 2025.
- ODS 1 (Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo). Se mantiene la mala situación del Informe de 2025.
- ODS 9 (Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación). Se mantiene la mala situación del Informe de 2025.
En el próximo artículo profundizaremos en la situación derivada de los Indicadores elaborados por el INE para el avance en el logro de los ODS en España.
- Jeffrey D. Sachs, Guillaume Lafortune, Grayson Fuller and Guilherme Iablonovski (2026). Sustainable Development Report 2026. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2026/sustainable-development-report-2026.pdf
- https://www.unwomen.org/sites/default/files/2026-09/the-gender-snapshot-2026-en.pdf
- EUROSTAT (2026) Desarrollo sostenible en la Unión Europea: Informe de seguimiento sobre los progresos hacia los ODS en el contexto de la UE – Edición 2026. https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-flagship-publications/w/ks-01-25-064
- INE. Indicadores de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. https://ine.es/dyngs/ODS/es/index.htm
- Ya en su momento se señalaba que el Pacto Verde desvinculaba el progreso socioeconómico de sus impactos negativos sobre el clima y la biodiversidad, y no consideraba adecuadamente las consecuencias de los efectos externos -ambientales y socioeconómicos- del desarrollo europeo sobre otros países de los que se importan bienes y servicios. LAFORTUNE G, ET ALT. (2021). Europe Sustainable Development Report 2021: Transforming the European Union to achieve the Sustainable Development Goals. SDSN, SDSN Europe and IEEP, France: Paris. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2021/Europe+Sustainable+Development+Report+2021.pdf
- EUROSTAT. Sustainable development in the European Union. A statistical glance from the viewpoint of the UN sustainable development goals. Luxembourg. 2016. https://ec.europa.eu/eurostat/documents/3217494/7745644/KS-02-16-996-EN-N.pdf/eae6b7f9-d06c-4c83-b16f-c72b0779ad03?t=1480064220000
- EUROSTAT. SDG in the European Union. https://ec.europa.eu/eurostat/cache/digpub/sdgs/ , https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/explore/all/tb_eu?lang=en&subtheme=sdg&display=list&sort=category
- EUROSTAT (2026) Desarrollo sostenible en la Unión Europea: Informe de seguimiento sobre los progresos hacia los ODS en el contexto de la UE – Edición 2026. https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-flagship-publications/w/ks-01-25-064
- EUROSTAT (2025). . https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-flagship-publications/w/ks-01-24-018
- Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030. https://www.dsca.gob.es/sites/default/files/derechos-sociales/eds-cast-acce.pdf
- España fue uno de los tres países (junto a Bélgica y Grecia) que consideró la relación de su PRTRE con el cumplimiento de los ODS, analizando cómo sus 212 medidas de reforma e inversión incidían sobre cada uno de ellos, así como cuál era el alineamiento de las actuaciones incluidas en los Presupuestos Generales del Estado de 2021, 2022 y 2023 con los respectivos ODS, con el objetivo de ponderar la contribución, cuantitativa y cualitativa, directa e indirecta, de las políticas de gasto y de los programas presupuestarios a la consecución de los ODS.





