Yo voté sí.
Porque hacer política es organizar el espacio compartido para el interés general, y no para el interés propio o el interés de unos pocos privilegiados.
Porque se debe hacer política desde los principios que hacen comunidad, y no desde los valores del egoísmo y la insolidaridad.
Porque la dificultad para acceder a una vivienda digna y asequible en alquiler o en propiedad se ha convertido en el problema principal para muchos españoles.
Porque los decretos a convalidar contribuían a resolver el problema, paralizando desahucios a familias vulnerables, prorrogando alquileres sin subidas de precio, ayudando a los jóvenes a comprar su primera vivienda, protegiendo a los pequeños propietarios.
Porque esos decretos daban continuidad a la política de vivienda del Gobierno de España en estos ocho años, con la primera ley de la democracia que establecía el derecho a la vivienda para los españoles.
Porque esa ley de vivienda para el interés general está siendo boicoteada por los gobiernos autonómicos y municipales de PP-Vox-JxC, al servicio de grandes fondos de inversión.
Porque los problemas de la vivienda en España se deben a la especulación de la derecha económica y a la complicidad de las derechas políticas y mediáticas.
Porque las derechas políticas, económicas y mediáticas mienten cuando acusan de los problemas de la vivienda a inquiocupas, inmigrantes y gobiernos progresistas.
Porque el voto NO era una traición a la gente que a la que representamos en el Congreso de los Diputados.
Porque tengo claro qué votar cuando hay que elegir entre la gente y aquellos que acumulan riqueza perjudicando a la gente.
Por humanidad.
