El pasado, el presente y el futuro se retratan al tiempo que con pinceladas oscuras y firmes, con trazos luminosos y tenues, que dan continuidad y sentido al camino y generan sentimientos de zozobra y, cómo no, también de esperanza y de asombro. La zozobra por no alcanzar a comprender el por qué algunos, amurallados en su aparente y frugal poder son capaces de hacer cualquier desmán por alcanzar sus sueños aviesos. La esperanza de quienes por haber sido humillados buscan y buscan hasta que encuentran la paz y el sosiego que todos anhelamos. Y la sorpresa porque siempre nos acompaña, reclama nuestra atención cuando menos lo esperamos y hace que tengamos que recomponernos y continuar sin ni siquiera tener tiempo para mirar hacia atrás.

La lectura de ‘El confidente’ les suscitará extrañeza, ternura e incluso serenidad y les hará viajar por el firmamento como si fueran estrellas fugaces desde el frío más gélido hasta el calor más invulnerable. Y ¿no es sino la vida un recorrido por el arco iris?