También descubrirán en sus más de cuatrocientas páginas la importancia de la música en nuestra existencia, aunque no apreciemos que siempre nos acompaña. ¿No es sino la vida una sinfonía de acordes, de airosas claves de Sol plagadas, en nuestra felicidad, de saltarinas corcheas y semicorcheas y, en nuestro abatimiento de templadas claves de Fa salpicadas de solemnidad al ritmo de melodías sincopadas de rotundas redondas y negras de incipiente esperanza? ¿Y no es sino la música un refugio, un amparo, un deleite, un pasaje que nos eleva al mundo de los vivos y nos arrastra al de los muertos?

Finalmente, no por ello menos destacable ‘El sonido de la vida’ les permitirá acercarse a la Naturaleza desde el candor de la infancia, con ternura, con entrega, pero también acariciarán el tesoro de la amistad, de la lealtad, de los sueños por cumplir y del entendimiento de que los años dejan tras de sí la huella del tiempo y cuando nos vamos tan sólo queda lo que realmente fuimos, sin adornos, ni artificialidades. Ese quizá sea el verdadero secreto…