Si a usted le han hecho un anĂĄlisis de sangre, comprobarĂĄ junto a su mĂŠdico (y ĂŠste se lo comentarĂĄ), que tiene colesterol malo, pero tambiĂŠn, colesterol llamemos que âbuenoâ. La combinatoria de ambos indicadores proporciona al galeno un signo de cĂłmo estĂĄ su situaciĂłn en este ĂĄmbito, y por tanto quĂŠ debe hacer para corregir el malo y engrosar el bueno para que, al final, el resultado acabe siendo positivo para su salud. Viene a colaciĂłn este sĂmil sanitario, explicado seguramente con imperfecciĂłn, pero a la vez ilustrativo, sobre la reflexiĂłn que urge hacer en relaciĂłn al incremento de la deuda pĂşblica. Ăsta aumenta de manera vertiginosa y, para el caso de EspaĂąa, supone ya un porcentaje sobre PIB que supera el 100%, en una tendencia que va a ir creciendo en los prĂłximos meses. En tal contexto, el BCE ya ha anunciado que, de persistir los problemas econĂłmicos, seguirĂĄ inyectando dinero en el mercado mediante compras masivas de deuda pĂşblica: 1,35 billones de euros. Buena noticia. El objetivo: que la inflaciĂłn alcance el 2%, cuando ahora a duras penas alcance, en el conjunto de la UE, el 1% en el mejor de los casos. Una anemia de la demanda agregada.
El incremento de la deuda pĂşblica es objeto recurrente de debate. Una voz autorizada ha intervenido con fuerza, la de Mario Draghi, expresidente del BCE. En entrevistas y conferencias recientes, Draghi seĂąala un factor fundamental: los hogares y las empresas han de recuperar la certeza en un futuro mĂĄs seguro, y esto va a depender, en parte, de las acciones que se emprendan a travĂŠs de la deuda que se vaya emitiendo, tanto de la mano de los paĂses, como de bancos y mercados. El escenario es de bajos tipos de interĂŠs, y esto deberĂa animar las inversiones. A su vez, la baja rentabilidad del capital con intereses prĂĄcticamente en cero, alimenta la colocaciĂłn de dinero en el mercado bursĂĄtil. EspeculaciĂłn. Esto explica que determinadas bolsas, como la de Estados Unidos, experimente crecidas tan imponentes, espoleadas por la apetencia hacia valores tecnolĂłgicos. Son estos los grandes triunfadores econĂłmicos en esta pandemia.
Ahora bien, las deudas que se emitan serĂĄn, como en el colesterol, de dos tipos: malas o buenas. Las primeras infieren resultados improductivos, lo cual va a impactar negativamente sobre el mercado de trabajo, la demanda y la inversiĂłn. He aquĂ un vector de colesterol malo en la economĂa. Las segundas, por el contrario, deberĂan canalizarse hacia objetivos productivos Ăştiles, que abrazan las infraestructuras âmovilidad, por ejemplo: trenes y tranvĂasâ, la investigaciĂłn âenergĂas renovables, biotecnologĂa, nanotecnologĂa, entre otrasâ y el capital humano âla formaciĂłn del factor trabajoâ. Medio ambiente, educaciĂłn, sanidad: he aquĂ grandes agregados en los que la deuda pĂşblica buena âel buen colesterol en nuestros anĂĄlisis clĂnicosâ va a suponer mejoras en este paciente inmenso que es la economĂa. Por tanto: deuda Âżpara hacer quĂŠ? Esta es la clave, y si domina la bondad de las inversiones desplegadas no debemos temer al incremento de esa deuda, de ese colesterol benĂŠfico. Porque va a suponer transfusiones generosas que corregirĂĄn el estado comatoso del enfermo.
