Cuando se pregunta a los españoles cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España, la mayoría considera que es el paro. Pero después, mes tras mes, se visualiza un hartazgo cada vez mayor ante los políticos en general, los partidos y la política, como refleja el Barómetro del CIS del mes de diciembre, donde son el segundo problema principal, con un 49,5 por ciento.

Los datos, son reveladores de una desafección creciente en la sociedad española que de no corregirse puede poner en riesgo el propio funcionamiento de la democracia, y abrir la puerta, de par en par, a populismos de distinto signo que aprovechen el desencanto ciudadano para intentar acceder al poder, como ya ha ocurrido en otras democracias consolidadas. Un intento de acceso al poder que, en todos los casos, se consiga o no gobernar, tiene como peaje una ruptura de la convivencia y un aumento inaceptable de la crispación.

Un ejemplo de la polarización que se está produciendo, se puede observar en la evolución, en los últimos dos años, de la política como problema en España, que ha pasado de un 26 por ciento, en marzo de 2018, a un 49,5 por ciento, en diciembre de 2019.

Muchas pueden ser las preguntas: ¿Es el hartazgo ciudadano fruto de las políticas de austeridad llevadas a cabo durante la última década en la UE? ¿Tiene que ver con la perdida de bienestar de amplias capas de la población, y el freno a la hora de ampliar los espacios de libertad, bienestar y seguridad? ¿Fomenta esta visión de la política la estrategia de crispación que realizan las derechas para intentar deslegitimar al presidente del gobierno? ¿Se podrá corregir con las políticas de impulso de la igualdad que esta llevando a cabo la coalición de gobierno?

Antes de responder a estos interrogantes, es bueno analizar que hay detrás de esta visión de la política como el segundo principal problema de España. De los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se pueden destacar algunos puntos:

  • Los hombres consideran a los políticos y la política como uno de los principales problemas en mayor proporción que las mujeres. Si el porcentaje total se sitúa en el 49,5 por ciento, los hombres están en el 53,9 por ciento y las mujeres en un 45,4 por ciento.

  • Las personas de mediana edad, entre 35 y 54 años piensan que los políticos son uno de los principales problemas del país en porcentajes que superan el cincuenta por ciento. Concretamente, la población entre 35 y 44 años, en un 51,6 por ciento; y las personas entre edades comprendidas entre 45 y 54 años, en un 52,6 por ciento.

Este hecho, puede deberse a que son sectores especialmente afectados por la crisis y, en muchos casos, viven con gran incertidumbre los cambios que la robotización esta introduciendo en el mundo del trabajo y en sus vidas.

Al mismo tiempo, también hay que destacar como los jóvenes son el segmento de edad que menos ve a la política como uno de los principales problemas. Posiblemente, porque todavía ven la actividad política como palanca de cambio en la que deben incidir y participar.

  • A menos nivel de estudios, mayor deferencia hacia la política y los políticos. Mientras que los niveles más elevados de formación tienen a ver la política como un problema en mayor medida. Concretamente un 54,4 por ciento de las personas con estudios universitarios así lo consideran. ¿Puede esta opinión de las personas con estudios superiores estar relacionada con su nivel de ingresos, su intención de voto o con la llegada al poder del primer gobierno de coalición de la democracia española?

  • La clase media-media, media-alta y alta son las más críticas con la política y sus representantes. ¿Significa esto una ruptura del contrato social, donde los ciudadanos con mayor renta no quieren participar en el sostenimiento del Estado de Bienestar, a través de una fiscalidad justa para una sociedad justa? ¿Significa que prima la figura del consumidor sobre la del ciudadano?

  • Considerando las fuerzas políticas con más representación en el Congreso, hay que destacar que son precisamente los votantes de los partidos políticos que más crispan la vida política en España los que presentan los mayores niveles de visión de la política y los políticos como un problema. En el ámbito nacional, Vox, 52,5 por ciento; Ciudadanos, 53,1 por ciento; y PP, 54,2 por ciento. Y dentro del independentismo, Junts, 50,9 por ciento y ERC, 55,7 por ciento. ¿Es una consecuencia de la estrategia de crispación que han comenzado esos partidos políticos o es el caladero del que se nutren y que les ha llevado a esa estrategia?

Después de visualizar estos datos, es importante destacar que uno de los elementos que determinan la calidad de toda democracia es el grado de implicación política de los ciudadanos. Cuando mayor es la participación de la ciudadanía mayor es el beneficio para el sistema. Mientras que el alejamiento de la población, ya sea por decisión propia o por los obstáculos que se establecen desde el poder, afecta de manera importante al modelo democrático de sociedad. Por ese motivo, es preocupante, desde el punto de vista de la legitimidad democrática, esta visión de los políticos y la política como el segundo problema principal de España.

Queda mucha tarea por hacer para corregir esta deriva, y una primera tarea sería bajar el nivel de crispación. Veremos.