El panorama político de España en el momento de realizarse las elecciones primarias del PSOE del 21 de mayo era de decaimiento, e incluso de un taponamiento de las expectativas ciudadanas de cambio.

Nadie puede negar que durante los últimos meses la vida política de España ha estado bastante enrarecida, con dos elecciones generales que han dado lugar a un cierto empate técnico entre las fuerzas de izquierdas y las de derechas, trufadas a su vez por una serie de variables y condicionantes tensionadores, que dan lugar a una sensación general de malestar y frustración.

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