Para tener su minuto de gloria en medio de un contexto informativo que daba gran protagonismo al Gobierno, el Partido Popular ha inventado los últimos días un bulo que acusa al Gobierno de manipular las futuras elecciones legislativas. La noticia, reproducida por El País, es la siguiente:

“La secretaria general del PP, Cuca Gamarra, insistió ayer en esa teoría [un supuesto intento del Presidente Sánchez de alterar las reglas del juego democrático], después de que el vicesecretario Institucional del PP, Esteban González Pons, sugiriera el lunes –aunque luego se desdijo– la posibilidad de que el Ejecutivo pretenda manipular el resultado de futuros procesos electorales en España” (“EL PP airea el bulo de que el Ejecutivo pretende manipular las elecciones”, El País, 29 de junio de 2022).

La misma noticia ha aparecido también el 29 de junio en La Vanguardia (“El PP denuncia un ‘asalto’ institucional de Sánchez parta seguir en el poder”).

Es un sarcasmo que el partido que robó al PSOE el Gobierno de la Comunidad de Madrid en 2003 y que con malas artes ha obtenido que Diputados del Congreso cambien su voto en contra de las directrices de la dirección de su partido (UPN), difunda estas noticias pero del Partido Popular de Núñez Feijóo, que es el mismo Partido Popular de Mariano casado, podemos esperar esto y más.

Según González Pons (que en parte dio marcha atrás) y según la Diputada Gamarra, el PSOE, a través del Gobierno, está preparándose para manipular las próximas elecciones y ganarlas mediante un fraude. Para ello, el Partido Popular ha combinado dos hechos muy diferentes y le ha añadido un estrambote. Por una parte, el partido conservador protesta por el cese de varios consejeros independientes de Indra, empresa que en ocasiones ha obtenido el contrato del recuento electrónico en algunas elecciones españolas (y extranjeras). No dice el principal partido de la derecha que, como en toda sociedad por acciones, los accionistas tienen derecho a nombrar y cesar a los miembros del Consejo de Administración. Como accionista mayoritario, aliado con algún otro accionista, la Administración General del Estado puede cambiar a los consejeros y también al Presidente y así lo hizo el Gobierno de Rajoy que cesó a quien había sido Presidente durante décadas. Tampoco habla el Partido Popular de la guerra que los consejeros “independientes” (es decir, nombrados por el Gobierno de Rajoy) desencadenaron contra el nuevo Presidente nombrado por el Gobierno de Sánchez, guerra que hacía imposible la convivencia de los aguerridos consejeros con el nuevo Presidente de la sociedad. En lugar de reconocer la mala fe de unos consejeros nombrados por el Gobierno anterior que habían decidido boicotear al nuevo Presidente, el Partido Popular se inventa una conspiración en donde se deja caer que como Indra organiza procesos electorales, los cambios en la dirección de la empresa van destinados a modificar el resultado electoral próximo. Hace falta tener paranoia porque en el partido de Núñez Feijóo no son ignorantes, los Gobiernos populares han convocado muchas elecciones y saben que la manipulación electoral es imposible en España.

Para dar mayor verosimilitud al invento, la Diputada Gamarra invoca el cese del Presidente del Instituto Nacional de Estadística, organismo al que está adscrita la Oficina del Censo Electoral, que es uno de los elementos de la Administración Electoral. Y aquí vuelve a aparecer la paranoia del Partido Popular. ¿Sugiere el principal partido de la derecha que el Gobierno cesa al Presidente del Instituto para nombrar a alguien que vaya a introducir o eliminar nombres en el Censo Electoral? El Partido Popular, con sus Gobiernos, sabe que esa manipulación no es posible pero aun así repite la insidia a ver si cala. También olvida el Partido Popular que los altos cargos de la Administración General del Estado se nombran y se cesan en razón de la confianza del Ministro correspondiente y los Gobiernos populares han cambiado en ocasiones al Presidente del Instituto Nacional de Estadística sin que la oposición buscara tres pies al gato de un relevo ordinario.

Y como la derecha necesitaba completar la supuesta operación de manipulación de unas elecciones que aún tardarán en convocarse, el Partido Popular ha añadido la constante presencia del Presidencia del Centro de Investigaciones Sociológicas, que se encargaría de manipular los sondeos para hacer más creíbles y digeribles los resultados manipulados.

Toda esta sucia operación persigue dos fines. Por una parte, desacreditar al Gobierno, acusarle de acciones contrarias a la democracia, a ver lo que estas insidias pueden calar en la opinión pública. Pero en segundo lugar el Partido Popular pretende restar legitimidad a los futuros resultados electorales de 2023. Como ha recordado el Presidente Sánchez en entrevista radiofónica del 29 de junio, el Partido Popular hizo lo mismo tras las elecciones de junio de 1993, cuando creía tener el triunfo entre sus manos.

Es preocupante que el principal partido rompa los cauces democráticos y sin ningún fundamento ni verosimilitud acuse al Gobierno de intentar romper las reglas del juego democrático. ya hemos escrito aquí en varias ocasiones que el cambio político en el Partido Popular, el paso de Casado a Núñez Feijoo, ha sido de personas y de formas, pero no de sustancia, que es la misma. El partido de Núñez Feijoo sigue siendo el mismo partido condicionado por Vox y por Díaz Ayuso que impide cuando puede la aplicación de la Constitución (no renueva el Consejo General del Poder Judicial, critica que el Gobierno ejercite su legítima potestad de nombrar Magistrados del Tribunal Constitucional) y que sigue flirteando con la ex trema derecha como se ha visto en el asunto de la prohibición del aborto en Estados Unidos, prohibición que el Partido Popular no ha repudiado.

Hasta las elecciones de 2023 veremos más maniobras de este tipo. El Partido Popular, que sigue estando muy próximo a Trump y a sus marrullerías golpistas, no cejará y se inventará toda clase de maniobras para desacreditar el Gobierno legítimo de España.