Tras el acuerdo del 23 de diciembre alcanzado por la patronal, los sindicatos y el Gobierno, sobre la reforma de la reforma laboral del PP de 2012, corrĂ a consultar la prensa generalista, sobre todo para observar cĂłmo evaluaba la derecha mediĂĄtica y polĂtica dicho acuerdo.
El Mundo y el ABC optaban por rebajar la importancia del mismo y por destacar que lo esencial de la reforma de 2012 seguĂa intacto. Vayan como muestra algunas frases literales de dicha prensa. El Mundo: âLa Vicepresidenta renuncia a su compromiso electoralâ, âsupone una buena noticia, consagra la mayor parte del texto de FĂĄtima BaĂąezâ, âqueda lejos de las pretensiones de la izquierdaâ, âpragmatismo sensatoâ, âevidentes renuncias de Yolanda DĂazâ, âha cedido en la negociaciĂłn para conseguir la aprobaciĂłn de Bruselasâ. No obstante, este diario reconoce que son una âmuestra la responsabilidad de los interlocutores socialesâ. ABC: âUna contrarreforma aceptableâ, âno es la derogaciĂłn que prometĂa el mantra de la izquierdaâ, âpor suerte, no supone una derogaciĂłn de la norma del PP de 2012â, âel mĂŠrito es de Europaâ. A regaĂąadientes, este diario reconoce que âes, en definitiva, una buena noticia, se ha impuesto la lĂłgica y el realismoâ, por supuesto âfrente a la jactancia de una izquierda mitinera y sobreactuadaâ. Carlos Herrera (ABC) es menos respetuoso y, despuĂŠs de llamar cantamaĂąanas a todos los ministros, estima que âno es una derogaciĂłn, ni una reforma, sino un retoqueâ, aunque admitiendo que podrĂa ser, âmĂĄs o menos acertadoâ.
La RazĂłn se desmarca definitivamente de sus compaĂąeros mediĂĄticos y opta por una monumental regaĂąina a la patronal, personalizĂĄndola en el Presidente de la CEOE, Antonio Garamendi: âGaramendi se entrega a DĂazâ (titular de portada en letras de molde), âel pacto tiene costes para los empresariosâ, âGaramendi cĂłmplice del errorâ, âcesiĂłn ante las imposiciones del sector radical del Gobiernoâ, âtendrĂĄ consecuencias para ĂŠlâ (Âżamenaza velada?), âva en contra de lo que necesita el tejido empresarialâ. En un artĂculo separado, Francisco Maruenda se muestra aĂşn mĂĄs agresivo: âRendiciĂłn de la CEOEâ, âsumisiĂłn de Antonio Garamedi a Yolanda DĂazâ, âhumillaciĂłn de los empresariosâ, âGaramendi se ha convertido en un ministro mĂĄs del gobierno socialista-comunistaâ. Y, asĂ, todo el artĂculo, finalizando con un ataque muy personal: âA Garamendi, lo que mĂĄs le gusta es tratarse con los poderososâ. Por su parte, el columnista Toni BolaĂąo aĂąade que âDĂaz ha obtenido su victoriaâ y que el acuerdo âcambia de forma sustancial la reforma de 2012â.
ÂżEn quĂŠ quedamos? ÂżSe trata de un retoque sin importancia o de una reforma sustancial? Lo mejor para dilucidarlo es ir a los hechos y que cada uno se forme su opiniĂłn: La reforma del Gobierno de Rajoy de 2012 se realizĂł sin acuerdo de los interlocutores sociales y eliminĂł algunos aspectos de la legislaciĂłn precedente, todos en la lĂnea de quitar poder de negociaciĂłn a los trabajadores y de provocar una devaluaciĂłn salarial. No olvidemos que EspaĂąa estaba en lo mĂĄs ĂĄlgido de la Gran RecesiĂłn que comenzĂł en 2008. En ese sentido, fue un âĂŠxitoâ, porque los salarios cayeron en picado, la temporalidad aumentĂł drĂĄsticamente y apareciĂł la figura del trabajador pobre, es decir, de personas con empleo a tiempo completo que seguĂan por debajo del umbral de la pobreza. AsĂ, se suprimiĂł la prevalencia del convenio sectorial frente al de empresa, se eliminĂł la actividad de los convenios mĂĄs allĂĄ de un aĂąo tras su finalizaciĂłn, se permitiĂł a las empresas subcontratistas imponer sus condiciones particulares al margen de las del sector, se permitiĂł encadenar contratos temporales sin lĂmite y otras medidas similares.
El resultado es que hemos llegado a 2021 con un 26% de temporalidad (el doble que la UE), un 38% de desempleo juvenil (de nuevo, el doble que en la UE) y una pĂŠrdida significativa del peso de los salarios en la renta nacional. Es decir, en nueve aĂąos no se ha corregido la devaluaciĂłn que se produjo en el fragor de la crisis de 2008. Son precisamente algunos de esos aspectos los que se corrigen ahora. Sobre todo, se combate la temporalidad y se restaura el poder de los convenios sectoriales, es decir se restablece el necesario equilibrio empresario-trabajador que se rompiĂł en 2012. En otras contribuciones de esta revista puede encontrar el lector los detalles de la reforma. AquĂ me centrarĂŠ en la evaluaciĂłn que hacen los diferentes actores.
En la patronal ha habido algunos discrepantes: Foment del Treball (patronal catalana), CEIM (patronal madrileĂąa), ANFAC (fabricantes de automĂłviles y camiones) y ASAJA (asociaciĂłn agraria) se abstuvieron en la votaciĂłn por estimar que âla reforma supone una involuciĂłnâ. Garamendi, mĂĄs pragmĂĄtico, entiende que hay que âamarrar lo que hay y desactivar a SĂĄnchez y DĂaz en materia laboral por un largo tiempoâ. Otras declaraciones de fuentes patronales afirman que âse han cambiado cuatro cosas que nosotros no habrĂamos cambiado, pero el daĂąo es mĂnimoâ y que âes una reforma muy prudente para venir de un gobierno de izquierdasâ. Curiosamente, FĂĄtima BaĂąez, muĂąidora de la reforma de 2012, ha estado en el equipo de Garamendi apoyando sus decisiones.
Los sindicatos, por su parte, declaran que âes verdad que no tiramos la reforma laboral de 2012, pero sĂ entramos en los aspectos mĂĄs lesivosâ. El Gobierno se felicita porque, âse han recuperado derechosâ y porque âpor primera vez en 40 aĂąos, una reforma laboral de envergadura logra el consenso de los agentes socialesâ.
Otra prensa mĂĄs templada, como El PaĂs y El PeriĂłdico de EspaĂąa, estiman que âcombatir la temporalidad era la primera gran obligaciĂłn de la reformaâ, âen ello fracasĂł la reforma de 2012â, âla credibilidad de la misma estĂĄ en el gravoso coste del incumplimiento (sanciĂłn por trabajador afectado)â, âdebe mucho al realismo tenaz de los sindicatos, al pragmatismo del presidente de la patronal âque ha sabido resistir las invitaciones al boicoteo provenientes de la derecha polĂticaâ y tambiĂŠn al Gobiernoâ.
Finalmente, el seĂąor Casado, en su lĂnea de expresar su rabia contra todo ĂŠxito del Gobierno, ha descalificado la reforma, ha prometido derogarla si el PP llegara a gobernar y votarĂĄn en contra en el Parlamento. Declara que ânuestro modelo ha creado tres millones de empleosâ, afirmaciĂłn que serĂa mĂĄs ajustada si cambiĂĄsemos la palabra âempleosâ por âtrabajadores pobresâ. Elvira Rodriguez âresponsable econĂłmica del PPâ concluye que la reforma âes mala para EspaĂąaâ.
Mi conclusiĂłn personal es que la derecha polĂtica de nuestro paĂs estĂĄ mĂĄs escorada hacia la derecha que la clase econĂłmica a la que se supone representan. Primero presionan a la patronal para que no acuerde nada con el odiado gobierno social-comunista âen su habitual forma de referirse a ĂŠlâ y, cuando la patronal sigue su propio criterio y acuerdan âtenĂan grandes incentivos para acordar, porque una reforma sin ellos hubiera sido peor para sus interesesâ, optan por regaĂąarles. ÂżDĂłnde se ha visto a un partido de derechas o a sus terminales mediĂĄticas regaĂąar a los empresarios? En su dĂa, aplicaron el mismo tratamiento a los obispos y al propio Garamendi porque apoyaron los indultos a los secesionistas catalanes. ÂżA quĂŠ clase representa un partido asĂ? EspaĂąa seguirĂĄ siendo diferente mientras en el PP no se produzca una profunda renovaciĂłn y opte por parecerse algo mĂĄs a sus homĂłlogos europeos.
