La violencia hacia los más pequeños, bien física, emocional o sexual, es un problema de extrema gravedad en la tercera década del siglo XXI. Una crisis civilizatoria que tiene lugar tanto en los hogares, como en los centros educativos, las comunidades y en los espacios virtuales. Provoca en las víctimas lesiones físicas, enfermedades de transmisión sexual o de salud mental (ansiedad y depresión fundamentalmente, cuando no la muerte). Puede producirles estrés tóxico, afectar al desarrollo de su cerebro, generarles cuadros de agresividad, favorecer consumos abusivos de sustancias, incitar conductas delictivas y favorecer en la edad adulta cuadros violentos.
Para Sheema SenGupta, directora de Protección de la infancia de UNICEF, en declaraciones de hace varios años: “Si invertimos en medidas de prevención, en educación y en servicios de apoyo, podemos romper el ciclo de la violencia y construir un mundo en el que los niños y las niñas estén seguros”.
Los datos no dejan lugar a dudas: cada cuatro minutos, en todo el planeta, muere un menor a consecuencia de un acto violento; en torno a 90 millones de criaturas viven en primera persona violencia sexual; 650 millones de pequeñas y mujeres fueron agredidas sexualmente en su infancia (entre 420 y 530 millones de los niños y hombres). Las féminas son las más perjudicadas, 50 millones de mujeres entre los 15 y 19 años han sido objeto de violencia física o sexual por parte de sus esposos o parejas (2023); 1.600 millones de infantes sufren castigos violentos, habitualmente en sus hogares (castigos físicos y agresiones psicológicas) y anualmente 130.000 chiquillos, chiquillas y adolescentes pierden la vida a consecuencia de estos terribles sucesos (particularmente los varones entre los 15 y 19 años).
En España, según el Registro Unificado de Maltrato Infantil (RUMI)[1] en 2023 se registraron 27.915 notificaciones, con un notable incremento respecto al año 2022. Si bien, tal como sucede con otras fuentes de información internacionales se juzga hay una infra- notificación. La violencia de mayor prevalencia fue la negligencia (41%), le sigue la emocional (30%), la física (19%) y la sexual (10%). Las mayores tasas se muestran entre los españoles/as y los chicos (53%). Por edades, la más frecuente es la cometida hacia los menores entre los 11 y 17 años (29%), seguida de la ejercida hacia los adolescentes (de 11 a 14 años 28%), reduciéndose sustancialmente entre los 7 a 10 años: 18%, entre los de 4 a 6 años: 11% y los de 0 a 3 años: 14%, debido a que la detección y denuncia, por el estigma que representa, es limitada.
Se trata de un asunto de ética mundial, que genera un extraordinario malestar social. Pues los medios de comunicación y, particularmente, las redes sociales tienen la capacidad de delatar al segundo, de la mano de los propios internautas prolongados a través de sus telefonillos “inteligentes”, estas infamias, en un escenario de sobrevaloración de la imagen frente al poder, quizá ya perdido, de la palabra.
El mito del “niño/a feliz” es, si me permiten la licencia, un desiderátum. La violencia desplegada hacia este sector poblacional ha sido presentada antaño como un hecho excepcional, propia de los sectores sociales marginales; si bien cada día se descubren más episodios en familias estructuradas y de buen nivel cultural y económico.
La violencia más extrema de violencia que se practica hacia los infantes es asesinarlos. Casos concretos en España hemos tenido en los últimos años que han conmovido al país. Se trata de la denominada violencia sicaria, una de las formas más extremas de violencia de género por la que decenas de chavalillos y chavalillas han perdido la vida. Según el Portal Estadístico de Violencia de Género, desde enero de 2013 hasta junio de 2025, 66 menores fueron asesinados por sus padres o parejas de sus madres. En 38 de éstos, la madre no fue asesinada en el mismo momento, constándose el patrón conductual de utilizar a los hijos e hijas para ocasionar el máximo dolor a la mujer.
Entre los más conocidos destacan los de Ruth y José, dos críos de 6 y 2 años, muertos por su padre en el año 2011; los de Nerea y Martina, de 6 y 3 años, perpetrado por su padre en 2018; el de Olivia y Anna también por su padre en 2021; el de Leo, en ese mismo año, o el de Eva Yasmin de 13 años en 2025.
¿Qué hacer ante estos terribles sucesos? Es preceptiva la movilización política y la promoción de estrategias que acometan las diversas perspectivas que coadyuvan en la prevención de estos dramáticos acontecimientos, incluyendo desde normas sociales y culturales que condenen la violencia, a políticas y legislaciones que los aborden holísticamente, además de inversiones que promuevan sistemas de prevención y respuestas institucionales efectivas ante tal lacra social.
En la Agenda para el Desarrollo Sostenible de 2030[2] se expresa la obligatoriedad de erradicación de la violencia contra los niños/as y se reconoce como un componente básico del desarrollo sostenible. Por su parte, la Alianza Global para eliminar la violencia contra los niños[3] promovida desde Unicef es una iniciativa de gran valor.
En nuestro país, fue el 30 de septiembre de 2025 cuando el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley Orgánica de Medidas en Materia de Violencia Vicaria[4], en estos momentos en fase de tramitación parlamentaria. Trata de reforzar la protección de los y las menores y evitar que el régimen de visitas o la custodia sean empleados como vías para el maltrato. Añadir el Pacto de Estado contra la Violencia de Género[5], renovado en 2025.
Es, por tanto, una obligación como humanidad protegerles, permitirles observar a su derredor con la inocencia propia de los descubridores de océanos y mares de bellas flores primaverales.
Siguiendo en sus reflexiones a la Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral:
“Muchas de las cosas que nosotros necesitamos pueden esperar, los niños no pueden, ahora es el momento, sus huesos están en formación, su sangre también lo está y sus sentidos se están desarrollando, a él nosotros no podemos contestarle mañana, su nombre es hoy”.
[1] Véase, https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/prevencionViolencia/infanciaAdolescencia/docs/Informe_anual_CoViNNA2024.pdf
[2] Véase, https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/development-agenda/
[3] Véase, https://www.unicef.org/lac/en/end-violence-lac
[4] Véase, https://www.igualdad.gob.es/wp-content/uploads/2025/10/LO-medidas-violencia-vicaria_Audiencia.pdf
[5] Véase, https://violenciagenero.igualdad.gob.es/pacto-de-estado-contra-la-violencia-de-genero/
