¿Sabías que en España casi ocho de cada diez ciudadanos no han participado en ninguna iniciativa sobre cuestiones públicas durante los últimos doce meses? Un 77,6 por ciento de los hombres y un 77 por ciento de las mujeres, según la encuesta sobre Participación Política realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Esta realidad de baja participación debe ser corregida con la actuación decidida y permanente de todas las Administraciones Públicas, porque es uno de los talones de Aquiles que debilitan gravemente nuestra democracia.
El capital social, entendido como el compromiso cívico de los ciudadanos con los asuntos públicos a través de la participación asociativa, por una parte, y de la participación electoral, por otra, posee un gran valor al tener gran influencia en el desarrollo económico, en el ámbito político, y en la cohesión social de una sociedad.
Es decir, un mayor capital social está siempre asociado a mejores resultados económicos, políticos y sociales, al considerar que los contactos sociales afectan a la productividad de los individuos y los grupos, y como consecuencia a la calidad de la democracia.
Entre las escasas personas que en España afirman que durante el último año han participado en alguna iniciativa sobre cuestiones públicas, las mujeres y los hombres tuvieron una participación casi homogénea, ya que lo hizo un 22,8 por ciento de mujeres, y un 22,2 por ciento de hombres.
Con todo, si se analiza la forma en que realizaron esa participación se puede observar que existen algunas diferencias. En principio, la participación fue mayoritariamente de manera presencial, un 52,6 por ciento. Aunque, hay una diferencia de 11,2 puntos porcentuales entre las mujeres, con un 57,9 por ciento, y los hombres, con un 46,7 por ciento.
La segunda manera de participar fue utilizando la forma presencial y online, un 28,4 por ciento. Y, por último, la menos utilizada fue únicamente online, con un 17,6 por ciento. Un 19,2 por ciento de las mujeres y un 15,8 por ciento de los hombres.
Pero, ¿por qué la gente no participa? Antes de analizar las causas de esa no participación es importante destacar, que cuando se pregunta a las personas que no han participado si lo hubieran hecho de conocer alguna iniciativa, un 67,5 por ciento afirma que sí. Un 71,5 por ciento de hombres, y un 63,8 por ciento de mujeres. Mientras un 27,3 por ciento dicen que no. Un 31,5 por ciento de mujeres y un 23 por ciento de hombres.
La falta de participación de los españoles obedece a múltiples factores. Para concretarlos, en la encuesta del CIS sobre Participación política se preguntó a los que no participaban por las razones. Las respuestas obtenidas se pueden agrupar principalmente en:
- El principal factor de no participación es que no les interesa o no les motiva lo suficiente. Un 31,2 por ciento. Esto es el reflejo de una cultura política apática, donde no se valora y promueve la participación. Pero también, de la desconfianza hacia unas instituciones que son percibidas como ineficaces y que no se preocupan de sus necesidades y problemas.
- En segundo lugar, la falta de tiempo, con un 27 por ciento. Aquí se observa una grave desigualdad política entre los ciudadanos, y también que todavía permanecen muchos obstáculos estructurales y de roles en la sociedad entre hombre y mujeres, al existir una diferencia de 10,7 puntos porcentuales entre las mujeres que señalan la falta de tiempo y los hombres. Las mujeres, un 31,4 por ciento y los hombres un 20,7 por ciento. Muchas personas, especialmente las mujeres, tienen que hacer frente a dobles jornadas, la laboral y la familiar. Pero, además, cuando la prioridad es cubrir las necesidades básicas no hay prácticamente margen para la participación.
- En tercer lugar, no se consideran suficientemente preparados, con un 23 por ciento. Un 25,1 por ciento de mujeres y un 20,1 por ciento de hombres. Una diferencia de cinco puntos porcentuales. Esta respuesta encierra varios factores culturales, educativos y sociales, como la falta de formación cívica y política, al desconocerse como participar; cierta visión elitista de la política, al considerarla una materia de expertos más que de ciudadanos, y pensar que sus aportaciones no serán tomadas en consideración; falta de referentes y de espacios accesibles, al existir muchos obstáculos burocráticos y la gente no saber cómo moverse en estos ámbitos. En relación con lo anterior, está la respuesta de quienes dicen que no les corresponde, donde podemos observar una baja conciencia sobre cómo las decisiones políticas afectan a nuestra vida cotidiana.
- En cuarto lugar, la falta de información, con un 14,5 por ciento y una diferencia de 6,9 puntos porcentuales entre mujeres (17,3 por ciento) y hombres (10,4 por ciento). Esta respuesta esta relaciona también con no saber cómo participar. En ambos casos, la falta de información sobre los mecanismos y espacios de participación es uno de los obstáculos principales para que las personas se involucren en la vida pública. Cuando la ciudadanía desconoce sus derechos, los trámites o procedimientos, e incluso las instancias a las cuales acudir, se genera un ambiente de incertidumbre y desconfianza que termina inhibiendo cualquier intento de participar.
Después de observar esta realidad tan preocupante de no participación, que en el fondo es sinónimo de alejamiento, inseguridad, desconocimiento, apatía, elitismo, impotencia, incertidumbre y desigualdad, es una obligación de los poderes públicos y de la sociedad en su conjunto incentivar la participación ciudadana para conservar y fortalecer la democracia. Al tiempo que con la participación aseguramos que la agenda política y las políticas responden realmente a las necesidades de los ciudadanos.



