Cuando el último barómetro de 40dB presentó a Vox como el partido más atractivo para los jóvenes, hasta el punto de que obtendría el 27’4% de intención de voto entre los de 18 a 25 años, si las elecciones se realizaran ahora (casi 7 puntos más que el mes pasado) y el PSOE se quedaría con el 14’6% y el PP con el 11’3%, las alarmas saltaron en los cuarteles de los partidos. Analistas, politólogos, sociólogos y tertulianos se han lanzado a buscar las causas, que para unos son muy complejas y para otros son tan fáciles como echarle la culpa a Sánchez. Cómo si del meteorito que se acerca se tratase.

La rebeldía juvenil, el rechazo a la corrección política, el antiestablishment, la incomprensión del funcionamiento institucional, la bronca generacional. Un sinfín de elementos podrían rellenar la “cesta” de causas y agravios que cada uno puede pensar que están en la mente de este grupo social. Por muchos que aportásemos siempre quedarían otros no reseñados.

En los últimos meses se han publicado algunos datos muy interesantes en la “encuesta financiera de las familias” del Banco de España que, unidos al publicado recientemente por el Centro de Estudios de Opinión catalán (CEO) de la Generalitat, pueden darnos mayor grado de objetividad de esta tendencia electoral.

Según la mencionada encuesta, la renta media de los hogares ha aumentado un 1’1% entre 2019 y 2021, y la riqueza neta un 3’7% entre 2020 y 2022. Si la trasladamos a los tramos de edades, la renta media de los hogares con cabeza de familia menor de 35 años bajó en un 19’8% entre 2001 y 2021, mientras que la de los mayores de 74 años subió un 40,5%.

Además, la brecha de riqueza entre la generación más joven y las más mayores, también se ha ampliado (con la matización de que partían de rentas muy inferiores al resto de colectivos y en algunos casos muy precarias), en las últimas décadas. La riqueza total media de los hogares menores de 35 años bajó un 72’7% entre 2002 y 2022 mientras que la de los mayores de 74 años subió un 98´7% en este mismo periodo.

En esta diferencia de riqueza neta de las familias juega un papel fundamental la propiedad inmobiliaria, de manera que en los últimos 20 años se ha producido una reducción de los jóvenes que acceden a una vivienda en propiedad: del 66% en 2202 hemos pasado al 31’8% en 2022, y además el valor medio de las viviendas compradas por este colectivo se ha ido reduciendo, porque los jóvenes solo pueden acceder a viviendas más pequeñas y alejadas de los núcleos de población más valorados.

En esta búsqueda de causas objetivas, nos encontramos con el último informe del CEO de la Generalitat, que plantea la aptitud política de estos tramos de edades ante los impuestos con resultados muy esclarecedores.

La opinión general de los catalanes sobre los impuestos se puede resumir así: mantener los impuestos y los servicios actuales lo refrendan el 52% de los encuestados. Menos impuestos, pero mejores servicios, el 27%. Y bajar impuestos a costa de peores servicios el 16%.

Si lo llevamos a los tramos de edades, para el tramo de 16 a 24 años, la opción de bajar impuestos lo refrenda el 22%, e incrementarlos el 25%. En el tramo de edad entre 25 y 34 años, bajar impuestos se sitúa en el 25%, e incrementarlos en el 27%. En el resto de tramos, de edades todas las opciones demandan una bajada de impuestas en el entorno del 15% de los encuestados e incrementarlos en el entorno de 27%.

La brecha generacional que la encuesta del Banco de España presenta, es clave. La generación más formada de nuestra historia, a la que hemos “machacado” una y otra vez con la ilusión de que la formación es vital para el ascenso social y el bienestar, sufre unas condiciones económicas y laborales muy precarias, con ingresos que les dificultan emanciparse y vivir su vida. El lastre de trabajar sin garantías, unido a la dificultad de acceder a una vivienda en alquiler o en propiedad acentúa el desarraigo. La visión de instituciones que no les sirven, que no les ilusionan y hasta que no les representan, les llevan a buscar otras opciones políticas que no les dan soluciones a sus problema , pero les exaltan con conceptos y soflamas vacía, con insultos y exabruptos hacia los demás que les permiten sacar la rabia y el malestar que llevan dentro. Ir contra lo establecido mola, ahí siempre ha estado la juventud.

El rechazo a los impuestos, entra dentro de la corriente contra el sistema establecido. Presupuestos para qué. Si no me sirven para tener una vivienda o un mejor empleo. Porque, para ellos, el Estado del bienestar no está vinculado a los impuestos o las cuentas públicas, eso es algo que forma parte del ADN y quienes atraen su voto ya se cuidan mucho de explicarles que impuestos y Estado del bienestar es un binomio inalterable.

Urge hacer una política global que incida en estos sectores, en vivienda, en condiciones laborales, en capacitación profesional, en tutelas profesionales. No para reorientar el voto solamente, sino para fomentar demócratas, ciudadanos y europeístas.