Hace unos días, fue la respuesta de Esperanza Aguirre al ser preguntada por Abascal. Ella lo sabe, pues lo amamantó institucionalmente con una mamandurria durante años. Y una estupenda como ella solo podía tener estupendos. Ayuso les dice a los votantes de derechas que no voten por correo. En el caso de que no puedan hacerlo presencial, mejor que no voten. Y el moderado recomienda que voten por email. Esther Muñoz advierte que las pensiones peligran y Feijoo anuncia que vendrán sacrificios y sufrimiento. También que Abascal no es su enemigo. Igual está en lo cierto comparando con sus amigos y su yo.

En la izquierda tenemos un claro ejemplo de mi problema con las recetas de cocina o mejor un ejemplo universal. Ellos se enamoraron a primera vista en una pasión arrolladora y dijeron al mundo “nos casamos”. Y conversaron cogidos de la mano. “Una pequeñez. Me gustaría que se hiciera separación de bienes”; “claro cariño” le respondió. “Es más. Lo mejor es un contrato prematrimonial donde en caso de problemas esté todo previsto”; “como ¿quién se quedará con los tres hijos que tengamos?”; “se vendrían conmigo respondió ella”; “no veo por qué. También son míos los escaños”, fue la contestación. La conversación duró tanto que se quemó el amor de tan poco usarlo. Ahora cada uno es cada cual y se junta con sus amiguitos. “No entiendo nada” estará pensando usted. Pues anda que yo. No salgo del bucle “¿si no vas a ir para qué vas y quemas la moto?”.

Titula el diario El País: “Por qué tantos sociólogos no se creen la encuesta del CIS: el sesgo en la muestra contamina las encuestas”. Es difícil encontrar una diagnóstico más crudo del pésimo estado de la sociología empírica en España. Para comprender la cuestión solo se requieren dos dedos de frente, cosa que no está incluida en el programa académico de casi ninguna titulación, ya sea Sociología, Derecho o Puertos, Canales y Caminos. 

Para afirmar eso se basan en la variable de recuerdo de voto. Varias informaciones. El “recuerdo de voto” (a qué partido votó en las anteriores elecciones) es una variable de opinión. Sus respuestas, es decir a qué partido se recuerda haber votado, se explican estadísticamente mejor desde la intención de voto que al revés. Es decir, que no solo la conexión entre intención de voto y recuerdo de voto es débil en una encuesta, sino que la intención probablemente condiciona el recuerdo (incluida su ocultación). Por eso la hipótesis de la “ocultación del recuerdo de voto conservador” (PP y Vox en España, la CDU-CSU en su momento) en una encuesta no determina la intención de voto en la misma encuesta. Por decirlo claro, intención y recuerdo no son necesariamente los dos extremos del mismo palo. 

Es más. Existe quienes afirman un exceso de socialistas en el recuerdo de voto de la encuesta, pero después postulan una transferencia de cientos de miles de estos recuerdos socialistas hacia Vox y PP. Un “exceso de socialistas” que llegan para transferirse al PP (y que además manifiestan cercanía al PP o Vox y son de derechas autoubicados). Para no decir el “exceso de socialistas” que se marchan a la abstención. Esos sí parece que son fetén y no excesos. Y es el problema de un pensamiento no crítico y forjado en axiomas deslavazados. Por un lado, consideran demasiados socialistas en el recuerdo de voto (en encuestas propias y ajenas), pero por otro consideran también natural que esos socialistas se marchen al PP o Vox.  

Para qué añadir que la mayoría de las empresas ponderan por recuerdo de voto. ¿Por qué creen que lo hacen? ¿Por qué hay un exceso de recuerdo de voto al PP o Vox? Pongo la chuleta en el fuego (como dicen los veganos) a que son “excesos de entrevistados socialistas” los que quieren corregir en sus encuestas (ver datos de 40DB). Usted que no está titulado en Sociología se preguntará “qué curioso. En la mayoría de las empresas sus encuestas les sale con un exceso de socialistas y por eso ponderan por recuerdo de voto”. Pues mire, no les llama la atención. Ponderan y chimpún. Por eso no creen en las encuestas del CIS, por falta de confianza en ellos mismos. 

Y, en todo caso, les digo lo que dirán y siempre dicen como en el 23J y otras elecciones: “hubo una movilización imprevista de última hora entre el electorado socialista”. Y si le sale al revés, pues San José, hubo una desmovilización. Me refiero al chiste del escultor al que encargaron una talla de la Virgen María y le salió tan fea que cuando fueron a recogerla se excusó diciendo que pensó que el encargo era San José. En la vida real, la empresa es tan barata que no tiene problema en que les continuaran llegando encargos de Virgen María y entregando San José. 

Por último, dado que siguen en el “erre que erre guitarra” comparando las mediciones del CIS con los resultados: machote (el último en El País era varón) que no son predicciones. Estás haciendo el memo metodológicamente hablando. Y de paso llamando memos ignorantes a tu audiencia. No me enfada lo absurdo de la noticia; me enfada tras cuarenta años de investigación aplicada, la ignorancia. Siempre la ignorancia. Nos matamos por ignorancia, se canta el “cara al sol” por ignorancia, se odia a los pobres por ignorancia, se puede echar de sus hogares a las personas por ignorancia. “Es el capitalismo dirá usted”. Pues mire, no. Tanto los fanatismos religiosos como económicos, la mala fe, son en su raíz producto de lo mismo: la ignorancia. De no haber aprendido o de haber olvidado algo.