La escasa participación de los españoles en alguna iniciativa sobre cuestiones públicas tiene su reflejo en la pertenencia o no a cualquier tipo de asociación o grupo. Concretamente, cuando se pregunta a la gente si pertenecen a alguna asociación y participan activamente; si pertenecen, pero no participan activamente; si pertenecieron, pero ahora no; o si nunca han pertenecido, los datos muestran una crisis del capital social en España estremecedora y muy preocupante si queremos que nuestra democracia continúe siendo una de las más avanzadas del mundo.
¿Una exageración? No. Según la encuesta sobre Participación Política realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el porcentaje de españoles que nunca ha pertenecido a una organización es extremadamente alto en todos los ámbitos.
Un 82 por ciento de los españoles nunca ha estado afiliado a un partido político. Un 70,5 por ciento nunca ha formado parte de un sindicato. Un 86,5 por ciento nunca ha sido miembro de un colegio profesional. Un 90,7 por ciento nunca ha participado en asociaciones de empresarios. Un 88.6 por ciento nunca ha pertenecido a una organización ecologista. Un 87,9 por ciento nunca ha sido miembro de una organización pacifista o de derechos humanos.
Y entre las que presentan mayor pertenencia, aparecen las asociaciones de caridad o ayuda, deportivas, y grupos de cultura o de ocio. Pero, aun así, un 60,3 por ciento nunca ha formado parte de un grupo cultural o de ocio. Un 57,8 por ciento no ha sido miembro de un club o asociación deportiva. Y un 53 por ciento no ha sido miembro de una asociación de caridad o ayuda.
Estos datos, muestran una desconexión significativa entre la ciudadanía y las organizaciones cívicas, que está generando un debilitamiento de la cohesión social y del tejido democrático. Además de constatar un grave déficit democrático de participación que aleja aún más a los representantes de los representados.
¿La no pertenencia a este tipo de organizaciones es igual entre hombres y mujeres? La respuesta es NO. Hay diferencias importantes de género porque a pesar de los avances, que algunas formaciones de derecha y extrema derecha quieren revertir, todavía existen estereotipos y factores estructurales y culturales que afectan a las oportunidades reales de participación:
- Las mujeres participan menos en partidos políticos y sindicatos. Y aún menos, en asociaciones empresariales y colegios profesionales. El 84,3 por ciento de las mujeres nunca ha pertenecido a un partido político, en comparación con el 79.6% de los hombres, 4,7 puntos porcentuales más. El 72,6 por ciento de las mujeres nunca ha militado en un sindicato, en comparación con el 68,3% de los hombres, 4,3 puntos porcentuales más. El 93,2 por ciento de las mujeres nunca ha formado parte de una asociación empresarial, en comparación con el 88 por ciento de los hombres, 5,9 puntos porcentuales más.
- Las mujeres participan más en asociaciones de caridad o ayuda social; en organizaciones pacifistas, de derechos humanos y comercio justo; y en AMPAS o asociaciones de vecinos. Mientras que el 50,3 por ciento de las mujeres nunca ha pertenecido a una asociación de ayuda social, este porcentaje asciende al 55,8 por ciento en los hombres, 5,5 puntos porcentuales menos. El 85,9 por ciento de las mujeres nunca ha formado parte de una organización pacifista, de derechos humanos y comercio justo en comparación con el 90 por ciento de los hombres, 4,1 puntos porcentuales menos. El 62,9 por ciento de las mujeres nunca ha formado parte de una asociación voluntaria como AMPA o asociación de vecinos, en comparación con el 67,2 por ciento de los hombres, 4,3 puntos porcentuales menos.
- En cuanto a la pertenencia y participación activa, un 16 por ciento de mujeres afirma pertenecer y participar activamente en algún grupo cultural o de ocio. Un 13,6 por ciento en alguna asociación de caridad o ayuda social. Y un 12,5 por ciento en un AMPA o asociación de vecinos.
- En cuanto a la pertenencia y participación activa de los hombres, hay mayor porcentaje en club y asociaciones deportivas. Un 17,5 por ciento de los hombres pertenece y participa activamente en ellos, frente al 9,8 por ciento de las mujeres.
Ante esta situación, es importante conocer las razones que llevan a la gente a no pertenecer a alguna asociación o grupo. La principal razón, para un 35,9 por ciento de la población, es que nunca se plantearon hacerlo. Si bien hay una diferencia de 24,3 puntos porcentuales entre las mujeres que señalan esto, un 42,9 por ciento, y los hombres, un 18,6 por ciento.
En segundo lugar, aparece la falta de tiempo para un 18,8 por ciento de las personas que no pertenecen a ninguna asociación o grupo. De nuevo las mujeres presentan porcentajes superiores a los hombres. Concretamente, un 20,3 por ciento de mujeres mientras los hombres se sitúan en el 15,2 por ciento.
En tercer lugar, la falta de interés en participar en esas organizaciones, para un 11,8 por ciento de la población. Siendo mayor el porcentaje de hombres, un 12,9 por ciento, que el de mujeres, un 11,4 por ciento.
En cuarto lugar, señalan el tener cosas más importantes que hacer, para un 10,7 por ciento de la población. Aquí es de destacar que esta opción es elegida por el 22,5 por ciento de los hombres y solo el 6 por ciento de las mujeres.
Observando las razones se puede constatar que la no pertenencia de las mujeres está influenciada por estereotipos y factores estructurales y culturales, ya que presentan menos porcentaje que los hombres en cuanto falta de interés y tener cosas más importantes que hacer, pero mucho más elevados en cuanto a nunca habérselo planteado.
La falta de pertenencia y de participación de la mayoría de los españoles en asociaciones o grupos está favoreciendo un aislamiento y una fragmentación social que propicia una sociedad más individualista y menos solidaria, al desaparecer, o ni siquiera existir, redes comunitarias de apoyo. Esta realidad, se ve aún más agudizada por las redes sociales.
Además, la menor pertenencia a asociaciones provoca un menor activismo ciudadano, lo que reduce los espacios de debate y de deliberación democráticos. Al tiempo que disminuye la capacidad de presión social e influencia en la agenda política de los ciudadanos.
Todo ello, está ocasionando un aumento del porcentaje de ciudadanos que desconfían de la política y de las instituciones democráticas. Siendo el caldo de cultivo propicio para que ganen las elecciones líderes populistas que abanderan el discurso del descrédito de las instituciones democráticas para llegar al poder y acabar con la democracia desde dentro.
Para revertir esta tendencia, hay que invertir desde los poderes públicos en fomentar la participación y la decisión de los ciudadanos en todos los ámbitos. Fortaleciendo y creando redes de apoyo comunitario, a través de estas asociaciones y grupos, para que un poder sin rostro, una burocracia anónima y unas marionetas populistas que acceder democráticamente a los gobiernos no acaben con el sueño de libertad e igualdad que es la democracia.




