Desde el punto de vista electoral, el trumpismo se caracteriza por un conjunto de actuaciones antes y después del día de la elección donde intenta hacer trampas y pervertir la convocatoria con mentiras y presiones. Antes del día de la elección, el trumpismo ha puesto en cuestión la limpieza de todo el proceso electoral lanzando bulos que dejan creer que ha habido fraude en la votación. Después de la elección, si la pierden (como pasó en Estados Unidos en noviembre de 2020 y en Brasil en octubre de 2022), el trumpismo intenta un golpe de Estado como ocurrió en Washington en enero de 2021 y en Brasilia en enero de 2023. Esa es la estrategia electoral trumpista que ya han comprado las dos derechas en España.
Como comentamos la semana pasada (Javier García Fernández: “A por los 176”, Sistema Digital, 7 de octubre de 2026), la mera convocatoria electoral ha bastado para que Abascal, Díaz Ayuso y Aznar pusieran en marcha la estrategia trumpista. Los dos primeros lanzando el bulo del voto por correo y pidiendo expresamente a los electores que sólo voten en persona. No nos consta que la Junta Electoral Central haya abierto expediente sancionador por unas manifestaciones que no sólo ponen en cuestión la regularidad de la elección, sino que están incitando a los electores a que no practiquen una de las modalidades del sufragio previstas en la legislación. El tercero, más apocalíptico, ha vinculado el triunfo de la izquierda con el final de la Monarquía… y nadie de su partido se ha disculpado por algo tan impropio de quien ha gobernado España. Pero todo esto empieza a ser agua pasada porque cada día nos trae alguna noticia en clave de estrategia electoral trumpista.
El 11 de octubre el Presidente de Vox, Abascal, dio un mitin en Marbella. En el resumen del discurso que ofrece la web de Vox encontramos un texto político aséptico con los temas que interesan a los neofascistas (inmigración¸ seguridad, cuestiones económicas y laborales), pero sólo hay unas palabras de cuño trumpista (“Lo peor de Sánchez está por llegar”). Pero si atendemos a las crónicas de algunos diarios, como La Vanguardia del 12 de octubre, Abascal acusó a Pedro Sánchez de todo lo imaginable, “eliminar” a una Juez, “está dispuesto a todo, a mentir y a matar” [sic], y también de “traicionar, de mentir, de amenazar de muerte, de matar” [sic]. Todo esto lo dice un fascista cuando los fascistas algo saben de amenazar de muerte y de matar.
Otra variante de estrategia electoral trumpista es la judicial. A mí no me ha extrañado que en medidas cautelares la Sección Cuarta de la Sala Tercera del Tribunal Supremo haya ratificado la exclusión de cientos de miles de ciudadanos del censo electoral, a los que se arrebata la posibilidad de ejercer su derecho de sufragio. Era la misma Sección, eran los mismos Magistrados que ya habían comprado gustosos las teorías de Vox y del Partido Popular sobre la manipulación de estos electores. No es una anécdota. Así actúa el Poder Judicial en España, como sujeto político activo que pretende orientar unas elecciones excluyendo a los electores que, según creen (equivocadamente), pueden votar a la izquierda. A su lado, las artimañas que durante la Restauración se aplicaron en la España rural para orientar y manipular el voto eran juegos de niños.
Y en la sociedad de la información no es suficiente con hacer trampas electorales. Hay que legitimarlas ante la opinión. Para ello los diarios conservadores de Madrid han puesto toda la carne en el asador. El 13 de octubre, tras conocerse el auto del Tribunal Supremo, ABC publicó un editorial titulado “El Tribunal Supremo protege las urnas”, editorial impúdico porque no se puede engañar a los lectores, aunque sean de derechas, al decirles que el Tribunal Supremo ha protegido el sufragio. No lo ha protegido, sino que ha arrebatado ese derecho a casi doscientas mil personas. En la misma línea, El Mundo tituló su editorial “Garantías electorales preservadas” y hay que carecer de vergüenza para dar ese título a un artículo que ensalza la exclusión de casi doscientos mil ciudadanos del derecho de sufragio. Todos, Jueces, partidos, prensa de derechas, sabían lo que hacían: el mismo día 13 de octubre, en ABC, pocas páginas después del vergonzoso editorial “El Tribunal Supremo protege las urnas”, se publicó un artículo a toda página titulado:
“El voto exterior favorece a la izquierda: el PSOE gana fuerza mientras pierde en casa”
Con esto queda dicho todo.
Y, sin embargo, la operación de arrebatar el derecho de sufragio a casi doscientos mil ciudadanos se levanta sobre una gran mentira, que es creer que los recién nacionalizados votan a la izquierda. Ni se sabe ni se puede saber, pero habrá muchos electores bien asentados socialmente que votarán a la derecha.
La estrategia electoral trumpista dará todavía mucho que hablar. Seguro que hay Embajadas acreditadas en Madrid que se estarán moviendo en esa misma línea. Y habrá más maniobras, españolas y extranjeras, para manipular e impedir el ejercicio del derecho de sufragio, como comentó recientemente el director de La Vanguardia el 14 de octubre al referirse al bulo como arma electoral. Seguiremos comentando las próximas semanas.
