La derecha política y mediática intenta en estos días normalizar la posibilidad de que la ultraderecha vuelva a gobernar España, casi medio siglo después de superar una cruel dictadura ultraderechista de cuarenta años.

Un gobierno de PP y VOX no supondría un ejercicio de alternancia  normalizada y sana, como pretenden vender, sino un punto de inflexión en el camino de progreso civilizatorio, de europeización y de mejora cosntante de la calidad democrática en nuestro país. Como dice Pedro Sánchez, no sería alternancia sino involución.

Es preciso recordar que el partido de Abascal supone un peligro constante para la convivencia, puesto que día tras día incita al odio a los inmigrantes, a los ecologistas, a las feministas, a las personas LGTBI  y a los progresistas en general. Lejos de contrastar propuestas para resolver problemas, se limita a señalar culpables y excitar los instintos más bajos contra sus enemigos políticos.

El último fichaje de las candidaturas de VOX al Congreso por Tarragona es un veterano neonazi acusado por la fiscalía de “incitación al odio y la violencia por razones de origen nacional”. Un tipo peligroso, sin duda. También hay condenados por violencia contra las mujeres, exfalangistas y sancionados en el Congreso por conductas antidemocráticas.

VOX niega la violencia de género, y eso es un peligro para las mujeres víctimas de las agresiones de sus parejas y exparejas.

VOX niega el cambio climático y apuesta por los combustibles fósiles más contaminantes, y eso es un peligro para un medio ambiente castigado ya por el calentamiento global y las DANA.

VOX equipara inmigración con delincuencia, y esa falsedad supone un peligro para la integración pacífica y exitosa de los millones de trabajadores honestos que nacieron fuera de España.

VOX pretende privatizar parte del sistema de pensiones, poniéndolo en manos de empresas financieras que harían negocio elevando cotizaciones y recortando prestaciones. Un peligro para los pensionistas.

VOX practica ya donde gobierna, como en la Junta de Castilla y León, la censura de la creación cultural que denomina “ideológica”, como si la ideología fuera una tara a perseguir. Un peligro para creadores, lectores y espectadores.

VOX busca abolir todas las leyes de memoria democrática, que reconocen la dignidad de las víctimas del franquismo. Un peligro para ellas y para todos.

VOX quiere alinear la política exterior de España con Trump, Netanyahu y sus guerras ilegales e inmorales. Un peligro para la paz.

Un gobierno PPVOX podría situar a nuestro país en un eje Alemania-Francia-Italia-España con gobiernos ultraderechistas, que pondría en peligro el alma europea de la paz, la garantía de los Derechos Humanos y la ciudadanía democrática.

PPVOX ya son un peligro real en el gobierno de muchas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos que sufren de recortes de derechos, de censuras culturales y de involución democrática.

No se puede normalizar el peligro de VOX para el gobierno de España.