ÂżQuĂŠ habrĂĄ pensado un ciudadano de Chicago cuando la temperatura exterior se situaba en menos 29ÂşC y su vida y los servicios pĂşblicos se veĂan totalmente trastocados por la ola de frio extremo que azotaba la regiĂłn? ÂżQuizĂĄs reflexionaba como Donald Trump cuando ironizaba desde su absoluta incultura âinteresadaâ, sobre donde estaba el cambio climĂĄtico? Tal vez en Australia, donde se han llegado a superar los 49ÂşC corroborando la sensaciĂłn de impotencia del ser humano comĂşn, tanto en un lado como en el otro, para adaptarse a condiciones externas extremas.
Pero las noticias ocupan nuestros medios de comunicaciĂłn dos o tres dĂas y rĂĄpidamente son sustituidas por otras noticias âmĂĄs interesantesâ o, sĂłlo, mĂĄs actuales. Ayer era Julen, hoy es el ârelatorâ y la previsible intervenciĂłn militar de Estados Unidos en Venezuela, que ahora se contempla con increĂble ânormalidadâ y que, naturalmente, como en los otros muchos casos de la historia del mundo (Yemen, Siria, Irak, AfganistĂĄn,âŚ) vendrĂĄ justificada internacionalmente (ahĂ estarĂĄn Brasil y los acompaĂąantes que sean precisos para encubrir lo que haga falta) porque la derecha siempre tiene claro sus intereses y sus intenciones, que no son precisamente los de resolver los graves problemas de los venezolanos a los que ha conducido un gobierno claramente incompetente.
La volatilidad de las noticias tiene la ventaja para los beneficiados por el estado de las respectivas cuestiones, de que impide centrar la atenciĂłn en nada; y, sobre todo, impide la reflexiĂłn en profundidad sobre ninguno de los problemas que nos afectan. La polĂtica de âtweetsâ de Donald Trump es, de nuevo, un ejemplo paradigmĂĄtico del proceso que se extiende imparablemente tambiĂŠn por el resto del mundo. La demagogia populista pseudofascista sustituye al conocimiento y a la razĂłn. La generaciĂłn de odio al distinto intenta culpabilizar a ĂŠste de un malestar cuyas causas son objetivas y resultado de una determinada sociedad, donde el neoliberalismo unido a una sociedad de consumo capitalista global, han depauperado las condiciones de vida de muchas personas en sociedades como la espaĂąola, poniendo en cuestiĂłn, fundamentalmente, las posibilidades de mejoras en las condiciones de vida de las prĂłximas generaciones.
Desde el conocimiento podemos explicar que el desplazamiento del âvĂłrtice polarâ no es nuevo (en los Ăşltimos cuarenta aĂąos se ha producido en cuatro ocasiones: 1985, 1989, 2014 y 2019) y que no se detecta una regularidad cientĂfica que permita afirmar, por ahora, que su causa es el cambio climĂĄtico asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero; si bien es muy probable que el incremento medio de mĂĄs de un grado centĂgrado en la temperatura global del planeta influya en la producciĂłn de fenĂłmenos extremos como los antes seĂąalados, cuyo incremento en nĂşmero y magnitud estĂĄ clara y perfectamente documentado.
Cuando en relaciĂłn a la prospectiva territorial y urbana explico a mis alumnos el famoso âefecto mariposaâ seĂąalado por Edward Lorenz (1963) segĂşn el cual el cambio en el batir de las alas de una mariposa, provocado por una acciĂłn inesperada, termina modificando a largo plazo el estado general de la atmĂłsfera y climatologĂa mundial, las sonrisas e incredulidad asoman a sus rostros. Sin embargo, el concepto de sensibilidad a las condiciones iniciales es uno de los principios bĂĄsicos de la fĂsica en lo que ataĂąe a la explicaciĂłn de la turbulencia y el caos. Y que, pese a ello, como seĂąalĂł Poincare mucho antes, a fĂnales del siglo XIX, la meteorologĂa serĂa capaz de predecir el tiempo para un cierto plazo con un grado de precisiĂłn suficiente, como constatamos en la actualidad.
La multiplicaciĂłn de sensores, el âbig dataâ y el âmining dataâ junto a los algoritmos adecuados y, cada vez en mayor medida la inteligencia artificial y el machine learning, estĂĄn colaborando en avances en el conocimiento y previsiĂłn del clima con probabilidades de ĂŠxito creciente. Y tambiĂŠn los mismos mecanismos, tĂŠcnicas y procesos nos estĂĄn permitiendo avanzar en la definiciĂłn de Escenarios (siempre en plural y asociados a una cierta probabilidad cada uno) SocioeconĂłmicos y Territoriales prospectivos.
Pero volviendo al calentamiento global y las necesidades de su urgente adaptaciĂłn al mismo por parte de sociedades como la espaĂąola, hay que seĂąalar los avances en el conocimiento derivados de la existencia de los servidores climĂĄticos asociados, en la UE, a Copernicus Climate Change Service (C3S) que, junto con el Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS), ambos incorporados a âThe Copernicus Programmeâ (Europeâs Eyes on Earth) (https://climate.copernicus.eu/). Y su gran utilidad para predicciones y construcciĂłn de los Escenarios seĂąalados.
Resumiendo, las Ăşltimas noticias contrastables en C3S y CAMS, se puede afirmar que, de nuevo, 2018 ha sido un aĂąo excepcionalmente cĂĄlido a nivel mundial (junto con los tres aĂąos define el periodo mĂĄs caluroso del que hay constancia) y que las concentraciones atmosfĂŠricas de CO2 han seguido aumentando tambiĂŠn en 2018 y a mayor ritmo que en 2017.
El resultado es que se puede afirmar, siguiendo lo seĂąalado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio ClimĂĄtico (IPCC) de Naciones Unidas, que, en su conjunto, la temperatura media global del Ăşltimo lustro ya fue 1,1ÂşC mĂĄs elevada que la media preindustrial. Y un aspecto particularmente preocupante por su incidencia sobre los riesgos del incremento de las alturas de las olas en temporales del litoral, estĂĄ en el hecho de que el calentamiento mĂĄs pronunciado -en comparaciĂłn con la media histĂłrica- se dio en el Ărtico, particularmente en el estrecho de Bering y al norte del mismo, entre Estados Unidos y Rusia y alrededor del archipiĂŠlago Svalbard.
Todos los datos nos llevan a una realidad urgente: son necesarias polĂticas de adaptaciĂłn y de resiliencia socioeconĂłmica que eviten mayores niveles de malestar en la poblaciĂłn como consecuencia de los inevitables efectos derivados del calentamiento global ây cambio climĂĄtico asociado- que ya la humanidad tiene crecientemente difĂcil revertir. Costas, recursos hĂdricos, ĂĄreas en riesgo de inundaciĂłn, riesgo de golpes de calor en las ciudades, incendios, contaminaciĂłn e incremento de la pĂŠrdida de salud urbana, son otros tantos riesgos a prevenir, paliando sus previsibles efectos negativos, de forma urgente.
Tenemos que ser conscientes de que, entre otros aspectos, vamos a tener menores recursos hĂdricos en EspaĂąa y que el regadĂo tendrĂĄ que adaptarse a una situaciĂłn de escasez creciente; con sequĂas extraordinarias que no sĂłlo afectarĂĄn a potenciales riesgos de abastecimiento a la poblaciĂłn (de fĂĄcil previsiĂłn y subsanaciĂłn relativa) sino tambiĂŠn a nuestro patrimonio natural, de mucha mĂĄs difĂcil respuesta ante la presiĂłn de evitar pĂŠrdidas a los regantes, pero con efectos potenciales desastrosos para los ecosistemas y sus beneficios sobre el bienestar y salud de los ciudadanos.
Y, mientras, en AndalucĂa (siguiendo el error que ya cometiĂł el PSOE en 2008) se elimina la ConsejerĂa de Medio Ambiente para incluirla, subordinada, en una ConsejerĂa que realmente, es de agricultura, cuyos legĂtimos intereses habrĂan de situarse en un marco a largo plazo que considere los riesgos de insostenibilidad de su situaciĂłn ante los Escenarios de Cambio ClimĂĄtico previsibles, dando soluciones a los inevitables problemas que previsiblemente se producirĂĄn sobre los regantes y sobre el medio rural en su conjunto.
El Ministerio para la TransiciĂłn EcolĂłgica tambiĂŠn en este aspecto parece haberse puesto las pilas, estando analizando cĂłmo afrontar una TransiciĂłn hĂdrica coherente con esos Escenarios de futuro. Se sumarĂa este enfoque al derivado de los cambios normativos en materia de TransiciĂłn EnergĂŠtica y Cambio ClimĂĄtico, y al Plan Nacional Integrado de EnergĂa y Clima 2021-2030 que Pedro SĂĄnchez y la propia ministra han seĂąalado que se estĂĄ a punto de presentar y que movilizarĂa del orden de 235.000 millones de euros durante 2021-2030.
Se necesita, como el Presidente seĂąalĂł recientemente, que EspaĂąa estĂŠ “decidida a contribuir a una economĂa global, justa y ecolĂłgica”. Y tambiĂŠn se necesita que lo demuestre en todos sus actos, antes que el malestar sea la norma y la racionalidad y soluciones basadas en el interĂŠs general sean sustituidas por el pseudofascismo de derechas, el odio al otro y la intransigencia social de moda en la derecha espaĂąola.
